6 de noviembre 2007 - 00:00

Arrecia presión para que Pakistán vaya a elecciones

Eric Breteau,líder de laONG El Arcade Zoé, estrasladado porpolicíaschadianos altribunal que lojuzga. Loacusan detráfico deniños condestino aEuropa.
Eric Breteau, líder de la ONG El Arca de Zoé, es trasladado por policías chadianos al tribunal que lo juzga. Lo acusan de tráfico de niños con destino a Europa.
Islamabad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El gobierno de Pakistán parecía comenzar a ceder ayer a las presiones internacionales encabezadas por EE.UU. contra el autogolpe concretado el sábado, entregando señales de que realizaría las elecciones legislativas que estaban previstas para enero y que habían quedado en el limbo.

En medio de un ambiente caldeado, que incluyó hasta ahora la detención de 1.500 opositores, el régimen debió salir a desmentir rumores de que el presidente, Pervez Musharraf, había sido confinado en arresto domiciliario.

«Es un invento colosal», dijo el propio jefe de Estado en la sede de la Presidencia en Islamabad, donde se reunió con 80 diplomáticos extranjeros, a quienes explicó que la imposición del estado de excepción fue «necesaria» para combatir al extremismo islamista.

  • Confirmaciones

  • En el encuentro también confirmó que Musharraf está dispuesto a dejar el cargo de jefe de las Fuerzas Armadas y a ser sólo presidente una vez realizada la transición.

    En ese sentido, el fiscal general Malik Abdul Qayyum confirmó: «Se ha decidido que no habrá retraso en las elecciones y para el 15 de noviembre las asambleas ( nacional y provinciales) serán disueltas y la votación se realizará en los próximos 60 días». Estas declaraciones fueron confirmadas luego por el primer ministro, Shaukat Aziz.

    Con todo, cabe aclarar que Musharraf sólo se comprometió a realizar los comicios «lo más cerca posible» de la fecha inicialmente establecida.

    La situación en el país asiático -uno de los principales aliados de EE.UU. en la lucha contra Al-Qaeda y el único Estado musulmán dotado de armas nucleares- fue descripta como «muy decepcionante» por el portavoz de la Casa Blanca, Gordon Johndroe, y como «un escenario de pesadilla» por el periódico «The Washington Post».

    La secretaria de Estado norteamericana, Condoleezza Rice, habló ayer nuevamente con el hombre fuerte paquistaní para reiterarle la oposición de EE.UU. a la decisiónde declarar el estado de emergencia, anticipándole los contenidos de una postura pública que el presidente George W. Bush emitió horas después.

    «La democracia debe volver lo antes posible», enfatizó Bush en el Salón Oval de la Casa Blanca, en lo que fue su primer comentario sobre la crisis paquistaní. « Deseamos que haya elección lo antes posible y que el presidente deje su uniforme militar», declaró.

    Aunque Bush no hizo mención de las medidas que tomará su gobierno si continúa el estado de excepción, fuentes oficiales anunciaron el lunes que la Casa Blanca revisaría la ayuda financiera y ayer destacaron que fueron suspendidas las conversaciones anuales de defensa con Pakistán.

    «Es difícil saber cómo nuestras relaciones podrían mantenerse idénticas» si no se invierte el curso de los acontecimientos, dijo Tom Casey, portavoz del Departamento de Estado.

    También Gran Bretaña, Holanda y Australia repudiaron el autogolpe de Musharraf.

  • Seguimiento

    Washington sigue con interés personal la evolución en Islamabad, ya que sus militares operan en el país y Musharraf es considerado aliado fundamental en la guerra contra el terrorismo. La preocupación radica, además, en que Pakistán es escenario de un creciente levantamiento de sectores islamistas ligados a los talibanesy a Al-Qaeda, los que, si toman el poder, quedarían en control del arsenal nuclear del país, un escenario de pesadilla para Occidente.

    Bush alentó durante mucho tiempo una alianza estratégica con Pakistán, país al que desde ha apoyado con 11 mil millones de dólares, con la esperanza de que una transición hacia la democracia lo convirtiera en bastión en la lucha contra el terrorismo. Sin embargo, la crisis interna se fue acentuando, una situación que tuvo sus ejemplos más recientes en el brutal atentado contra la ex primera ministra Benazir Bhutto -que dejó 140 muertos-, en la sangrienta toma de la Mezquita Roja y en la polémica por las controvertidas elecciones el 6 de octubre, cuya legitimidad debía zanjar la Corte Suprema, que quedó intervenida.

    La situación en Pakistán tomó ayer un giro aun más dramático en el tercer día de estado de emergencia, con la violenta represión de manifestaciones de abogados en Lahore y redadas contra opositores en todo el país. Por otro lado, la policía invadió por poco tiempo la sede de la imprenta del mayor grupo de prensa privado paquistaní, Jang, y anunció su intención de bloquear la publicación de un suplemento especial dedicado a la situación política, informó Mohammad Raza, uno de los responsables del grupo. Los policías «allanaron los locales, pero se dieron cuenta de que no había en prensa ningún suplemento y se retiraron», informó Raza.
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