La policía se lleva a uno de los cuarenta arrestados
Casi 50 personas de nacionalidad colombiana, turca y nigeriana, fueron detenidas por tráfico de drogas y prostitución en el sur de Italia, como resultado de dos años de investigaciones de la Procuraduría Antimafia, se informó.
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Además de 49 arrestados, fueron incautados 60 kilos de heroína y 118 de cocaína, informaron la Procuraduría Distrital Antimafia y las fuerzas especiales de los Carabineros.
La operación antimafia bautizada "Viola" se realizó en Viterbo (Lazio) y Caserta (cerca de Napóles) y permitió demostrar que existe una conexión directa entre los narcotraficantes colombianos y turcos, a su vez asociados con las redes de la prostitución montadas por delincuentes nigerianos en varios países de Europa.
"Hemos golpeado la cabeza de la organización y esto es fundamental porque la criminalidad nigeriana es un fenómeno mucho más vasto de lo que se observa", afirmó Piero Grasso, procurador nacional antimafia.
El funcionario juzgó "verdaderamente peligrosos los contactos directos entre los carteles de la droga colombianos y turcos", porque juntos "son capaces de confrontar con una organización criminal estructurada y fuerte como la del clan de los Caselesi", en referencia a uno de los grupos mafiosos más conocidos del sur de Italia.
La red de traficantes nigerianos que funcionaba simultáneamente en Holanda y Castelvolturno, en el área de Caserta, disponía de una "elevada competencia interna y un alto nivel organizativo y de peligrosidad", explicó el procurador italiano.
La organización financiaba la trata de mujeres a través del tráfico de drogas y viceversa: cocaína y heroína arribaban desde Colombia y de Turquía y eran distribuidas posteriormente en Torino, Brescia, Padua, Verona, Napoles y Roma, entre otras ciudades.
El dinero luego se lavaba a través de actividades lícitas como los call center y negocios de productos étnicos.
La investigación se inició en 2007 cuando los carabineros, junto con la policía holandesa, descubrieron a un grupo de nigerianos con base en Castelvolturno, que explotaban una red de prostitución integrada por centenares de mujeres que habían sido ingresadas clandestinamente a Europa.
Un primer golpe a la organización fue asestado el año pasado con el arresto de 75 personas, por parte de la Procuraduría de Nápoles.
Una orden de detención simultánea de la justicia holandesa permitió detener a otro centenar de nigerianos, que hacían ingresar a jóvenes compatriotas con documentos falsos y luego las obligaban a ejercer la prostitución en Italia, Francia y España.
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