Asad denunció intento de Israel de "desestabilizar" Siria
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Bashar al Asad
El ataque del miércoles fue dirigido contra una plataforma de lanzamiento de misiles tierra-aire y un complejo militar que supuestamente reúne agentes químicos, de acuerdo con una fuente militar estadounidense que pidió el anonimato.
El gobierno sirio amenazó con represalias, haciendo aumentar aún más los temores de una extensión regional del conflicto interno en Siria, que según la ONU ya dejó un saldo de más de 60.000 personas muertas.
Después del ataque, funcionarios israelíes aumentaron el tono en su retórica sobre el arsenal sirio, en especial los agentes químicos, alertando sobre las graves consecuencias en caso de que esas armas terminen en manos de Hezbolá, un grupo aliado a Irán.
Israel y Hezbolá protagonizaron una guerra devastadora en 2006.
El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, se unió a la condena del ataque diciendo que "Israel tiene la mentalidad de quien practica el terrorismo de Estado".
"Los que tratan a Israel como un niño mimado pueden esperarse de su parte cualquier cosa y en cualquier momento", afirmó Erdogan, que no obstante es muy crítico con el régimen de Asad.
Argelia también condenó el ataque israelí, tachándolo de "violación del derecho internacional".
En Israel, fuentes de la seguridad anunciaron que el ejército se plantea instaurar una zona tapón en territorio sirio para impedir que grupos radicales se acerquen a su frontera en los altos del Golán, ocupados por el Estado hebreo, en caso de caída del régimen de Asad.
Por otro lado, Irán -un sólido aliado tanto de Hezbolá como de Damasco- saludó el domingo la disposición del líder de la coalición opositora siria, Ahmed Moaz al Jatib, de abrirse a un diálogo condicionado con representantes del gobierno sirio.
"Es un buen paso adelante", dijo en Múnich el canciller iraní, Ali Akbar Salehi, quien reveló que durante la Conferencia de Seguridad en la capital bávara mantuvo una "muy buena reunión" con el propio Jatib.
Sin embargo, en la misma conferencia, el ministro turco de Relaciones Exteriores, Ahmet Davutoglu, consideró que un eventual diálogo entre gobierno y oposición en Siria no conducirá a una solución negociada del conflicto. Tal diálogo es "un camino equivocado", según el ministro.
En el terreno, el ejército lanzó un ataque con cohetes en la segunda mayor ciudad del país, Alepo. Las fuerzas del gobierno destruyeron en el barrio de Al Ansari un edificio de cinco plantas y dejaron al menos 15 muertos, según el Observador Sirio de Derechos Humanos (OSDH), una ONG opositora.
"Todavía hay habitantes sepultados bajo los escombros", según esta ONG, que cuenta con una amplia red de militantes y médicos en el país.
La televisión oficial siria dio parte también del asesinato en esta ciudad de un ex diputado, Ibrahim Azzuz, con su mujer y sus dos hijas.
En la jornada de este domingo murieron de forma violenta al menos 125 personas, entre ellas 58 rebeldes, 39 civiles y 28 soldados, según un balance del OSDH.



