Asesinan a influyente hermanastro del presidente de Afganistán
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En noviembre del 2008 escapó ileso a un ataque contra oficinas gubernamentales en su provincia natal en el que murieron seis personas, mientras que en mayo del 2009 dijo que sufrió una emboscada en una carretera hacia Kabul por parte de insurgentes que mataron a uno de sus guardaespaldas.
Los talibanes se atribuyeron la autoría de su muerte, diciendo que habían convencido a uno de los guardaespaldas para que atacara a su jefe.
Pero los insurgentes suelen exagerar sus reivindicaciones y en el pasado se han declarado responsables de ataques en los que los servicios de seguridad han puesto en duda su rol.
Ahmed Wali, medio hermano del presidente, era un mediador decisivo que ayudó a aumentar la influencia de Karzai en el inestable sur del país.
Volvió a Afganistán tras el derrocamiento de los talibanes en noviembre del 2001, dejando una carrera como propietario de restaurants en Chicago para convertirse eventualmente en el hombre más poderoso de Kandahar.
Su poder no provenía de su cargo, que suele tener una influencia limitada, sino de sus conexiones familiares y tribales y de la fortuna que acumuló.
Fue acusado de corrupción y de estar relacionado con el enorme tráfico de opio que ayuda a financiar la insurgencia que encabezan los talibanes. El negó todas las acusaciones.
Responsables internacionales lo veían como una persona que causaba divisiones y que podría complicar sus esfuerzos para ganarse a la población y suplantar a los talibanes mejorando el modo en que se gobernaba la provincia, pero también reconocían su enorme alcance y trabajaban estrechamente con él a pesar de los recelos.
Naciones Unidas dijo en un informe trimestral reciente que alrededor de la mitad de los asesinatos en el país desde marzo tuvieron lugar en Kandahar.




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