Asesinan a influyente hermanastro del presidente de Afganistán

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Ahmed Wali Karzai, un hermano del presidente afgano, Hamid Karzai, y uno de los hombres más poderosos del sur de Afganistán, fue asesinado, al parecer por uno de sus guardaespaldas, dijeron funcionarios.

Aunque era un personaje controvertido, su asesinato dejará un peligroso vacío de poder en Kandahar, lugar de origen del movimiento talibán y objetivo de los esfuerzos recientes de la campaña militar de las tropas estadounidenses para intentar derrotar a la insurgencia.

"Mi hermano menor fue martirizado hoy en su casa. Esta es la vida de todos los afganos. Espero que estas miserias que afrontan todas las familias afganas acaben algún día", dijo Hamid Karzai al principio de una rueda de prensa con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, celebrada en Kabul.

El Ministerio del Interior dijo que murió baleado, mientras que Abdul Ghafar Sayedzada, director del departamento antiterrorista del ministerio, dijo que el asesinato probablemente fue obra de alguien en su círculo más próximo.

"Parece que Ahmed Wali fue asesinado por uno de sus guardaespaldas y que no hubo nadie de fuera implicado", dijo.

Wali Karzai presidía el consejo provincial de Kandahar y había sobrevivido a otros dos intentos de asesinato en los últimos años.

En noviembre del 2008 escapó ileso a un ataque contra oficinas gubernamentales en su provincia natal en el que murieron seis personas, mientras que en mayo del 2009 dijo que sufrió una emboscada en una carretera hacia Kabul por parte de insurgentes que mataron a uno de sus guardaespaldas.

Los talibanes se atribuyeron la autoría de su muerte, diciendo que habían convencido a uno de los guardaespaldas para que atacara a su jefe.


Pero los insurgentes suelen exagerar sus reivindicaciones y en el pasado se han declarado responsables de ataques en los que los servicios de seguridad han puesto en duda su rol.

Ahmed Wali, medio hermano del presidente, era un mediador decisivo que ayudó a aumentar la influencia de Karzai en el inestable sur del país.

Volvió a Afganistán tras el derrocamiento de los talibanes en noviembre del 2001, dejando una carrera como propietario de restaurants en Chicago para convertirse eventualmente en el hombre más poderoso de Kandahar.

Su poder no provenía de su cargo, que suele tener una influencia limitada, sino de sus conexiones familiares y tribales y de la fortuna que acumuló.

Fue acusado de corrupción y de estar relacionado con el enorme tráfico de opio que ayuda a financiar la insurgencia que encabezan los talibanes. El negó todas las acusaciones.

Responsables internacionales lo veían como una persona que causaba divisiones y que podría complicar sus esfuerzos para ganarse a la población y suplantar a los talibanes mejorando el modo en que se gobernaba la provincia, pero también reconocían su enorme alcance y trabajaban estrechamente con él a pesar de los recelos.

Naciones Unidas dijo en un informe trimestral reciente que alrededor de la mitad de los asesinatos en el país desde marzo tuvieron lugar en Kandahar.

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