4 de julio 2005 - 00:00

Asesinan a líder político chiíta en Bagdad

Un dirigente del principal partido político chiita de Irak, Ali Abdelqadem, fue asesinado a tiros por desconocidos en una plaza de Bagdad, donde también murieron dos civiles por la explosión de una bomba, informaron fuentes policiales.

Abdelqadem, miembro de la Asamblea Suprema para la Revolución Islámica (ASRI), murió dentro de su coche al ser tiroteado mientras atravesaba la Plaza Maysaloun, en el este de la capital iraquí, detallaron las fuentes.

También en Bagdad, dos civiles murieron esta mañana y otro resultó herido por la explosión de un coche bomba contra una patrulla militar en el barrio Al Amal.

El vehículo estaba estacionado en una calle del oeste de la capital y fue detonado por control remoto, fallando en su objetivo que era una patrulla militar conjunta iraquí-estadounidense, informó la policía local.

Además, un miembro del Partido Democrático Kurdo fue asesinado hoy en la norteña ciuad de Mosul, bastión de la resistencia, cuando cuatro hombres armados lo abatieron en el interior de su casa, según indicaron fuentes del partido.

Otro ataque a tiros en Mosul mató a un guardaespaldas del gobernador de la provincia de Nínive, informó la policía.

El hombre fue baleado frente a su casa, en el oriente de Mosul, la capital de Nínive y la tercera ciudad más grande del país árabe.

Por otra parte, según informó un comunicado militar estadounidense de hoy, un nuevo lugarteniente de Abu Musab al Zarqawi, el dirigente de Al Qaeda en Irak, fue arrestado en el norte de Irak.

Imad Nasser Amara, de nacionalidad tunecina, fue capturado el mes pasado durante una redada realizada en las cercanías de Mosul (400 kilómetros al norte de Bagdad).

"Amara era responsable de prestar cobijo a más de cien potenciales suicidas que preparaban atentados en la región de Mosul", señaló el comunicado.

Con el tunecino, son ya más de una decena los supuestos dirigentes de Al Qaeda detenidos en Irak, presentados siempre como lugartenientes del prófugo jordano Abu Musab al Zarqaui, por quien Washington ofrece una recompensa millonaria.

Zarqawi y su grupo reivindicaron la autoría de algunos de los atentados más sangrientos perpetrados en Irak en los dos últimos años, tras la caída del régimen de Saddam Hussein por la invasión estadounidense.

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