Un juicio simbólico en Londres para defender a Julian Assange y acusar a EEUU

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El denominado Tribunal de Belmarsh se reunió hoy en Londres para iniciar un juicio simbólico a Estados Unidos por las víctimas de su “guerra contra el terrorismo” y exigir la liberación del periodista Julian Assange, detenido en Reino Unido y reclamado por Washington por develar documentos oficiales sobre matanzas de civiles y otras violaciones a los derechos humanos.

Políticos, abogados, intelectuales y otros profesionales de izquierda testificaron contra Estados Unidos y el Reino Unido y en favor de Assange.

El tribunal pretende dar vuelta la situación y sentar en el banquillo de acusados al Gobierno estadounidense y a sus aliados como el del Reino Unido, que, según denunciaron, actuán en presunta complicidad en el proceso judicial abierto contra el fundador del sitio de filtraciones WikiLeaks.

La iniciativa, impulsada por la Internacional Progresista, está inspirada en el tribunal popular contra Estados Unidos que auspiciaron en 1966 el escritor francés Jean Paul Sartre y el filósofo británico Bertrand Russell, para juzgar el rol de Washington en la guerra de Vietnam.

Desde Moscú, el expía responsable de una de las mayores filtraciones de documentos clasificados estadounidenses en los últimos años, Edward Snowden, participó de la jornada –la primera presencial desde el año pasado del simbólico tribunal- con una defensa de Assange, a quien describió como "un acérrimo defensor de la causa".

"Estamos presenciando el asesinato…. no solo de un ser humano, sino del interés público", denunció Snowden.

Co él coincidió el exministro de Finanzas griego Yanis Varoufakis, para quien intentan "matar lentamente a Julian y a otros filtradores" menos conocidos por develar "crímenes contra la humanidad perpetrados por nuestros líderes".

El escritor e intelectual Tariq Ali, el único que estuvo en aquella experiencia de 1966, abrió los testimonios orales hoy en Church House, el histórico edificio de Westminster que alojó al Parlamento británico durante la Segunda Guerra Mundial y fue sede de la reunión inaugural del Consejo de Seguridad de la ONU en la posguerra.

El tribunal de Belmarsh adoptó el nombre de la cárcel de máxima seguridad de Londres donde Assange está retenido desde hace dos años y medio, mientras la Justicia decide si lo extradita a Estados Unidos, donde podría enfrentar la pena máxima por cargos de espionaje.

En enero, ganó la primera batalla judicial contra la petición de extradición emitida por el gobierno de Donald Trump, aunque le fue denegada la libertad condicional.

El presidente Joe Biden siguió adelante con el recurso de apelación y el juicio está listo para la semana próxima.

El sitio de la Internacional Progresista detalla que en el proceso son parte del tribunal Renata Ávila, Apsana Begum, Richard Burgon, Jeremy Corbyn, Rafael Correa, Özlem Demirel, Deepa Govindarajan Driver, Daniel Ellsberg, Selay Ghaffar, Markéta Gregorová, Heike Hänsel, Srećko Horvat, Ken Loach, Annie Machon, Stefania Maurizi, John McDonnell, Yanis Varoufakis, Ben Wizner y Eyal Weizman.

El diputado laborista John McDonnell consideró que el “crimen” de Assange “fue decir la verdad, exponiendo las atrocidades de la guerra contra el terrorismo y la brutalidad del capitalismo” y advirtió que si se permite su extradición, las “libertades fundamentales que creíamos aseguradas estarían en peligro".

A su vez, el abogado de Snowden, Ben Wizner, alertó sobre el "precedente peligroso" que la extradición del exdirector de WikiLeaks sentaría en el resto del mundo, según la agencia de noticias Sputnik.

“Se perdería la base ética para negar la entrega de un periodista a cualquier país que lo reclame por publicar datos protegidos como secretos de Estado”, explicó.

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