«Nadie en Chile está por sobre la ley», dijo ayer, enfático, el presidente Ricardo Lagos, en referencia al senador Jorge Lavandero, un amigo suyo quien se declaró culpable de abuso sexual de menores causando un considerable revuelo en ese país. Apenas terminó la frase, se escuchó un ensordecedor trueno, producto de la tormenta eléctrica que afectaba a Santiago. «Me parecía que la frase había que subrayarla... pero no tanto», agregó el mandatario con humor, mientras los concurrentes estallaban en risas y aplausos durante la inauguración de un laboratorio de criminalística para la policía de investigaciones.
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El senador Lavandero, de 75 años y miembro de la cogobernante Democracia Cristiana, admitió el lunes su culpabilidad en las denuncias de abusos sexuales contra tres niñas y un niño entre los años 2000 y 2003. Ayer explicó que lo hizo a pesar de ser inocente para acceder a un juicio abreviado y evitar el bochorno de un largo proceso con innumerables testigos y detalles de su vida privada.
El parlamentario, que deberáindemnizar a las familias de las víctimas con 250.000 dólares, podría ser condenado el martes próximo a entre 3 y 5 años de prisión y perder sus derechos políticos.
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