Benedicto XVI, más cerca de permitir la misa en latín

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El Papa Benedicto XVI presentó a un grupo de cardenales y obispos, representantes del episcopado mundial, un "motu proprio" sobre el restablecimiento de la misa en latín, anunció hoy el Vaticano.

El documento, esperado desde hacía meses y presentado el miércoles al grupo de cardenales y obispos, será enviado a los episcopados de todos los países y se dará a conocer al público la semana próxima.

El Papa, dice el comunicado, "sostuvo una profunda discusión de una hora aproximadamente" con los cardenales y obispos presentes que, según circuló en círculos vaticanos, eran alrededor de quince.

Entre otros, estaban el cardenal vicario de Roma, Camillo Ruini; el presidente de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), Angelo Bagnasco; el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Bertone; el cardenal alemán Karl Lehman, el cardenal inglés Cormac O'Connor y el cardenal estadounidense Patrick O'Malley.

Durante la reunión, se ilustraron "el espíritu y el contenido del anunciado 'motu proprio' del Santo Padre sobre el uso del misal promulgado por Juan XXIII en 1962", agrega el documento.

Se trata de una actualización del Missale romanum de Pío V (1504-1572, papa desde 1566) que prevé la misa en latín.

La decisión papal de presentar el documento a los representantes de los episcopados del mundo antes de difundirlo revela, según algunos comentaristas, lo dificultosa y problemática que fue su elaboración.

Con el "motu proprio" del papa Benedicto XVI se recupera la misa preconciliar en latín y se le confiere una legitimidad que había perdido con la reforma litúrgica de Pablo VI (1897-1978, papa desde 1963), que introdujo la misa en lenguas modernas.

La misa en latín es la única aceptada por los seguidores del obispo Marcel Lefebvre (1905-1991), suspendido a divinis en 1976 y excomulgado en 1988, por lo que el documento de Benedicto XVI apunta a revertir la ruptura entre el Vaticano y el obispo cismático.

En realidad, no estaba prohibido celebrar misa en latín, pero eran necesarios tantos pasos burocráticos ante los obispos que fácilmente se renunciaba a darlos.

El documento papal facilitará la celebración de la misa en latín, pero habrá que conocer el texto para saber hasta qué punto lo hará.

En el otoño boreal pasado se rumoreó que el "motu proprio" habría establecido que todo sacerdote habría tenido que celebrar en latín si se lo hubiera pedido un determinado número de fieles.

El proyecto de liberalización total de la misa en latín causó perplejidad y reservas entre los obispos, sobre todo el francés y el estadounidense, preocupados de que la presencia de dos ritos para la misa dañe la unidad de las iglesias nacionales y mengüe la autoridad de los episcopados locales.

A partir de diciembre pasado, según versiones vaticanas, se modificó el documento original para que los obispos tengan, de todos modos, la última palabra sobre la misa en latín en sus diócesis.

Sobre la preocupación de que el restablecimiento de la misa en latín anule en parte el mensaje del Concilio Vaticano II (1962-65), el Papa puntualizó que su objetivo es "interpretar el Concilio" según la tradición, sin renunciar a dos de sus aportaciones: la libertad religiosa y las relaciones entre la Iglesia y el mundo.

El secretario de Estado Tarcisio Bertone, refiriéndose a posibles conflictos entre celebrante y fieles por la misa en latín, explicó que "el papel del obispo es central en la disposición del orden de las celebraciones, los sacerdotes no son autónomos, sino que está sometidos al obispo, que depende del Papa y de la liturgia de la Iglesia Universal".

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