Biden advierte a Trump sobre una crisis constitucional si insiste en ocupar la vacante en la Corte

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El presidente quiere nominar un reemplazo para la fallecida Ruth Bader Ginsburg, símbolo del progresismo estadounidense. La oposición se opone al nombramiento, quienes sopesan bloquear el funcionamiento del Congreso. Ya son dos las senadoras republicanas que se manifestaron en contra del plan oficialista.

Washington - El candidato demócrata para las elecciones del 3 de noviembre advirtió al presidente Donald Trump con una crisis institucional si insiste en designar al reemplazo de la jueza de la Corte Suprema de Justicia, Ruth Bader Ginsburg, un ícono de la izquierda estadounidense, quien falleció el viernes.

“Estamos luchando por el alma de este país. Lo último que necesitamos es una crisis constitucional” ligada a la Corte Suprema “para hundirnos más en el abismo”, afirmó haciendo un llamado a todos, incluso a los republicanos, a unirse y derrotar a Trump. “Trump quiere dividirnos, pero yo seré el presidente de todos”, agrega Biden.

Los estadounidenses están votando en estas horas “y presionar por una votación en el Senado para la sucesión de Ruth Bader Ginsburg es un” puro y simple ejercicio de poder”, un “abuso de poder”, resaltó. Según Biden, caso de tener una victoria en las urnas la nominación de Trump a la Corte Suprema debería ser retirada. “Sería yo el que eligiera al sucesor”, destacó.

Sus comentarios se conocen el mismo día que una segunda senadora republicana objetó el plan oficialista.

Lisa Murkowski de Alaska dijo que no apoyaba la iniciativa, convirtiéndose en la segunda de los 53 republicanos de la cámara de 100 miembros en hacer un planteo público tras la muerte de la magistrada.

La idea de Trump, de llenar rápidamente la vacante, desató críticas inmediatas de los demócratas, quienes notaron que en 2016 el líder de la mayoría republicana en el Senado Mitch McConnell bloqueó una votación sobre una nominación demócrata, diciendo que era inapropiado hacerlo en un año electoral.

“No apoyé el aceptar una nominación ocho meses antes de las elecciones de 2016 para llenar la vacante creada por el fallecimiento del juez (Anthony) Scalia”, dijo Murkowski en una declaración. “Ahora estamos aún más cerca de las elecciones de 2020, a menos de dos meses, y creo que se debe aplicar el mismo criterio”, añadió.

Los demócratas, en tanto, podrían bloquear el Congreso.

La jueza RBG, como se la conocía, murió el viernes a los 87 años tras un cáncer de páncreas y generó una ola de consternación en el país pero también despertó preocupación entre los sectores más progresistas. La llegada de un nuevo juez nombrado por Donald Trump anclaría el máximo tribunal estadounidense al campo conservador durante mucho tiempo.

Ginsburg fue una defensora de la causa de las mujeres, las minorías y el medio ambiente.

Trump nombró a dos jueces durante su primer mandato como presidente, Brett Kavanaugh y Neil Gorsuch, dando a los conservadores una mayoría de 5-4 antes de la muerte de Ginsburg, aunque eso no garantiza los fallos a favor de Trump, ya que ha habido varios ejemplos recientes de conservadores poniéndose del lado de sus colegas progresistas.

Trump, que va a la zaga en las encuestas de Biden, tiene otro poderoso incentivo para seguir adelante: alentar a sus partidarios antiabortistas y evangélicos.

Lo que está en juego tiene suma relevancia. No solo porque la Corte es clave para dirimir asuntos controversiales como el derecho a portar armas o los derechos de los homosexuales, sino que además puede ser llamada a resolver litigios electorales, como ocurrió en la elección de 2000 finalmente ganada por George W. Bush.

En la mañana del sábado, numerosas personas se acercaron al edificio de mármol blanco. Entre ellas se contó Kamala Harris, compañera de fórmula de Biden. “RBG fue para mí una pionera, un ícono, una combatiente. Era una mujer en todo el sentido del término”, dijo Harris.

Ruth Bader Ginsburg se ganó un lugar en la historia de la conquista de derechos y de la lucha contra las discriminaciones. Como abogada obtuvo de la Corte Suprema el desmantelamiento de leyes discriminatorias contra las mujeres. Desde su sillón en el máximo tribunal estadounidense, donde ingresó 27 años atrás a propuesta del presidente Bill Clinton, luchó por la igualdad de las minorías sexuales y otras causas progresistas, como la defensa de los migrantes o la protección del medio ambiente.

Su nombre y su imagen -expresión firme, un collar de encaje sobre su bata negra de magistrada-, se convirtieron en objeto de culto de las feministas, tatuados en brazos o impresos en bolsos. Su vida inspiró películas, documentales e incluso libros para niños.

Una mayoría de los estadounidenses, un 62% incluyendo muchos republicanos, dijeron en un sondeo de Ipsos que creían que el ganador de las elecciones del 3 de noviembre debería ser quien nomine al juez que ocupará el puesto.

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