La polémica relación que habría terminado con el matrimonio de Bill Gates

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Al parecer la separación no fue repentina, sino que venía madurando al menos desde hace dos años.

El divorcio de Bill y Melinda Gates después de 27 años de matrimonio no fue repentino, sino que venía madurando al menos desde hace dos años.

Melinda comenzó a hablarlo con algunos abogados especializados en octubre de 2019, el mismo mes en que el New York Times reveló los numerosos encuentros de su marido con Jeffrey Epstein, el controvertido financista que luego se suicidó en su celda tras su arresto por tráfico sexual de menores.

Y esto aunque ella le había avisado a Bill que no quería tener nada que ver con la controvertida figura de Epstein, que le había causado disgusto cuando lo conoció junto a su marido en su casa de Manhattan, en 2013, época en la que ya era objeto de rumores por acusaciones de haber explotado sexualmente a niñas y adolescentes.

Los últimos entretelones del caso los revela el Wall Street Journal, que se suma así a la prensa popular norteamericana en busca de comprender los motivos de una ruptura que puede tener consecuencias en el mundo de las finanzas y la filantropía.

El propio New York Times llegó incluso a leer en el lenguaje corporal de Melinda fricciones con su marido ya desde algunas apariciones públicas de 2014.

La revista People, por su parte, confirma que la decisión de separarse ahora está vinculada a la espera de que Phoebe, la menor de sus tres hijos, fuera mayor y se graduara.

En los últimos días, en cambio, la prensa norteamericana había mencionado otros rumores, apuntando a la intérprete china Zhe "Shelly" Wang, que trabajó para la fundación Gates desde 2015, y a Ann Winblad, emprendedora tecnológica novia de Bill en los años 80, que pasaba con ella cada primavera un fin de semana largo en su casa frente al mar, con permiso de la mujer.

Pero ahora, con documentos y fechas en la mano, el caso Epstein parece haber desempeñado un papel crucial en el comienzo de los trámites de un divorcio que al parecer rondaba desde hace tiempo.

Melinda, comprometida con la promoción de los derechos de las mujeres, había salido furiosa de aquella visita en la residencia del financista y había advertido a su marido, que en cambio siguió viéndolo.

E incluso aceptó un viaje en "Lolita", su avión privado, usado para llevar a las menores a sus lujosas mansiones.

Los primeros llamados de la mujer a los abogados se remontan a octubre de 2019, cuando se hicieron públicos los encuentros entre ambos magnates.

La pareja comenzó a negociar la separación en los meses sucesivos, en el año de la pandemia, desertando el foro económico de Davos poco antes de que Bill renunciara al directorio de Microsoft y Berkshire Hathaway.

Bill, mediante un vocero, siempre sostuvo que vio a Epstein solo para discutir sobre filantropía, aun lamentando la decisión.

Pero no bastó para detener a Melinda, que eligió entre sus abogados a Stephan Cohen, el abogado del divorcio de Michael Bloomberg e Ivana Trump, la primera esposa del expresidente estadounidense.

La pareja, al parecer, decidió dividir equitativamente los activos de una fortuna que se estima en más de u$s130.000 millones, y en los últimos días Melinda ya cobró las primeras transferencias por un total de u$s2.400 millones.

Ambos seguirán siendo copresidentes de su fundación de beneficencia, pero está por verse si siguen compartiendo prioridades y filosofía organizativa.

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