11 de octubre 2004 - 00:00

Bin Laden estaría en China

Durante la recta final, al rojo vivo, de las elecciones norteamericanas, Osama bin Laden podría convertirse en el as en la manga del presidente Bush. En estos momentos, Washington está negociando un acuerdo de alto secreto con Pekín para extraer a Bin Laden de su santuario en las turbulentas provincias chinas musulmanas, al noroeste del país.

Más de cinco millones de personas, muchos de ellos fanáticos seguidores de Osama, viven en lo que se considera una de las regiones más volátiles de la Tierra. Miles de ellos trabajan para las mafias que se dedican al tráfico humano o de drogas hacia Occidente
. El pasado verano, Bin Laden cerró un trato con el régimen de Pekín por el que se le prometió asilo a cambio de que éste garantizara el cese de la guerra de guerrillas emprendida por los musulmanes chinos contra la República Popular China.

• Nuevo aliado

En el transcurso de los años, decenas de miles de tropas del Ejército de Liberación Popular han sido enviados a la región para intentar aplastar a los insurgentes. Desde la llegada del saudí, la región ha estado relativamente tranquila y a los musulmanes que viven allí se les permite traficar.

Pero ahora Bin Laden podría encontrarse atrapado en su refugio si prospera un acuerdo extraordinario entre Pekín y Washington para que China entregue a los EE.UU. al terrorista
.

«Una nueva administración Bush presentaría a Pekín como su gran nuevo aliado en la guerra contra el terrorismo. China disfrutaría en Washington del estatus de nación más favorecida en todas sus facetas posibles», confirmó la semana pasada un funcionario de alto nivel del Pentágono.

Accediendo a hablar a cambio del anonimato, el funcionario proporcionó detalles del plan para capturar a Osama bin Laden como un medio para mantener a Bush en la Casa Blanca. En lo que ha sido su primer avistamiento confirmado en muchos meses, el refugio de Bin Laden ha sido localizado por un satélite de la NSA, uno de los muchos que la supersecreta agencia norteamericana utiliza para buscarlo. Su escondite se encuentra cerca de un lago próximo a la frontera entre China y Pakistán.

Al otro lado de las montañas Zaskar, donde las cumbres nevadas dominan sobre el santuario de Bin Laden, se encuentra un destacamento de fuerzas especiales paquistaníes y estadounidenses esperando la orden de capturar a Bin Laden.

Agentes de inteligencia de los EE.UU. en la región opinan que el millonario saudí, acompañado por una escolta de 50 guerreros mujaidines, se dirigieron por el Este hacia Cachemira y de ahí cruzaron a China. Los agentes piensan que, previamente, Bin Laden mantuvo varias reuniones con funcionarios de alto nivel procedentes de Pekín. Les convenció de que era capaz de obtener la paz en sus provincias musulmanas.
«Estamos al tanto de estas reuniones», me confirmó Mansur Ahmed, jefe de policía en Bandipora, en el norte de la Cachemira. «Pero tuvieron lugar en territorio chino.»

Acompañando a Bin Laden se encuentra Ayan al-Zawah iri, su principal asesor y médico personal.

(*) Escritor británico, experto en servicios de espionaje.

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