26 de septiembre 2007 - 00:00

Birmania: toque de queda para acallar masivas protestas

Rangún (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La junta militar birmana decretó un toque de queda que entrará en vigor hoy en las dos principales ciudades del país, además de desplegar centenares de soldados y policías antidisturbios para acallar las masivas protestas en las calles, que ayer cumplieron su novena jornada.

Las ciudades de Rangún y Mandalay fueron declaradas área militar «restringida», donde no se podrá circular entre las 21 y las 5, hora local. El anuncio fue hecho anoche mediante altavoces por funcionarios a bordo de camiones, tras una jornada en la que más de 100.000 personas desafiaron una vez más al régimen militar que domina el país desde hace 45 años.

Unos 30.000 monjes budistas, que tomaron el liderazgo de las protestas populares hace nueve días, lograron que más de 70.000 ciudadanos los acompañaran de forma pacífica a las calles, para protestar por la carestía de la vida y en reclamo de libertades públicas.

Tras la protesta, que llegó ante las puertas de la municipalidad de la ciudad y de un templo budista, las autoridades respondieron primero con el despliegue de al menos 200 soldados y policías antidisturbios.

Luego llegó la orden de toque de queda, que se aplicará durante 60 días.

«Esta orden fue tomada a causa de las protestas. ¡No organicen grupos de más de cinco personas!», advirtieron los altavoces. Desde hace años, en Birmania no se permiten concentraciones de más de cinco personas, pero la ley ha sido ignorada por los manifestantes en las últimas cinco semanas.

Los budistas, ataviados con hábitos de color rojo o azafrán, inundaron las calles en torno a la sede del gobierno y la pagoda de Sule, en el centro de la ciudad, cantando y enarbolando banderas religiosas e imágenes de Buda.

Miles de personas formaron una gigantesca cadena humana uniendo sus manos en torno a los religiosos. Mucha gente se agolpó en las aceras para contemplar la escena, aplaudir o lanzar gritos de aliento, y para ofrecer agua a los manifestantes bajo un fuerte sol tropical

  • Apoyo popular

    «La reconciliación nacional es muy importante para nosotros. Los bonzos están apoyados por la gente», dijo a la muchedumbre Aung Way, un famoso poeta birmano.

    Grandes cantidades de jóvenes participaron en la manifestación con banderas rojas con pavos reales amarillos, el símbolo de la Liga Nacional para la Democracia, el partido liderado por la opositora y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario.

    «¡Liberen a Aung Suu Kyi y a los prisioneros políticos!», cantaban los jóvenes.

    La prensa estatal señaló que hubo manifestaciones en 7 de las 14 provincias del país y acusó a los medios occidentales de instigar la protesta popular, la mayor desde el movimiento prodemocrático sangrientamente reprimido por los generales en 1988.

    El presidente estadounidense, George W. Bush, anunció nuevas sanciones económicas contra los líderes de la junta militar en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

    «La junta gobernante se mantiene inflexible, pero el deseo de libertad del pueblo es inequívoco», declaró Bush.

    El secretario general de la ONU, Ban Kimoon, pidió al abrir la Asamblea General anual «moderación» a la junta militar.
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