Birmania: toque de queda para acallar masivas protestas
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Los budistas, ataviados con hábitos de color rojo o azafrán, inundaron las calles en torno a la sede del gobierno y la pagoda de Sule, en el centro de la ciudad, cantando y enarbolando banderas religiosas e imágenes de Buda.
Miles de personas formaron una gigantesca cadena humana uniendo sus manos en torno a los religiosos. Mucha gente se agolpó en las aceras para contemplar la escena, aplaudir o lanzar gritos de aliento, y para ofrecer agua a los manifestantes bajo un fuerte sol tropical
«La reconciliación nacional es muy importante para nosotros. Los bonzos están apoyados por la gente», dijo a la muchedumbre Aung Way, un famoso poeta birmano.
Grandes cantidades de jóvenes participaron en la manifestación con banderas rojas con pavos reales amarillos, el símbolo de la Liga Nacional para la Democracia, el partido liderado por la opositora y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, en arresto domiciliario.
«¡Liberen a Aung Suu Kyi y a los prisioneros políticos!», cantaban los jóvenes.
La prensa estatal señaló que hubo manifestaciones en 7 de las 14 provincias del país y acusó a los medios occidentales de instigar la protesta popular, la mayor desde el movimiento prodemocrático sangrientamente reprimido por los generales en 1988.
El presidente estadounidense, George W. Bush, anunció nuevas sanciones económicas contra los líderes de la junta militar en su discurso ante la Asamblea General de la ONU.
«La junta gobernante se mantiene inflexible, pero el deseo de libertad del pueblo es inequívoco», declaró Bush.
El secretario general de la ONU, Ban Kimoon, pidió al abrir la Asamblea General anual «moderación» a la junta militar.



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