29 de enero 2004 - 00:00

Blair ganó pulseada a la BBC: renunció el director

La pulseada entre el gobierno británico y la BBC sobre la guerra en Irak terminó ayer con un Tony Blair fortalecido y con la cadena televisiva humillada. Una investigación independiente determinó que las autoridades no «inflaron» la acechanza que suponía el supuesto arsenal de destrucción masiva del régimen de Bagdad. Paralelamente, la exculpó en la polémica por el manejo periodístico de las críticas hechas al gobierno por el científico David Kelly, quien se suicidó tras ser identificado como fuente de la BBC. La cadena debió ayer disculparse, y su director renunció.

Tony Blair logró salir indemne del escándalo que provocó en el Reino Unido el suicidio de un científico que había cuestionado el énfasis del gobierno en el peligro militar que suponía el régimen de Saddam Hussein.
Tony Blair logró salir indemne del escándalo que provocó en el Reino Unido el suicidio de un científico que había cuestionado el énfasis del gobierno en el peligro militar que suponía el régimen de Saddam Hussein.
Londres (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - El primer ministro británico, Tony Blair, salió ayer fortalecido de la investigación sobre la muerte del científico David Kelly, que lo exoneró de toda responsabilidad apenas horas después de ganar en el Parlamento la votación más difícil de su carrera política. Paralelamente, el informe de lord Brian Hutton, una personalidad independiente y muy respetada en el país, significó un golpe inédito a la credibilidad periodística de la BBC, que se vio obligada a pedir disculpas por su rol en el caso y cuyo director, Gavyn Davies, debió renunciar.

Visiblemente aliviado, Blair obtuvo una disculpa de la cadena pública de TV por haberlo acusado durante meses de «inflar» la amenaza de las supuestas armas de destrucción masiva en Irak para justificar la guerra, alegación que causó su peor crisis en seis años de gobierno pero que el juez Hutton consideró ayer «infundada».

En pocas palabras, las conclusiones de lord Hutton sobre el suicidio de Kelly supusieron un bochorno para la BBC y la total absolución del gobierno británico. Nadie dimitió en el gobierno pese a que se daba casi por hecha la caída del ministro de Defensa, Geoff Hoon, pero el presidente de la BBC, Gavyn Davies, sí pagó con su puesto las consecuencias del caso Kelly.

Pese a que muchos esperaban un informe devastador para Blair, el juez Hutton concluyó que el gobierno «no actuó de forma deshonrosa, ni elaboró una estrategia oculta» para identificar a Kelly como fuente de la controvertida noticia de la BBC, cuyo autor, Andrew Gilligan, salió especialmente mal parado.

•Acusaciones infundadas

Hutton consideró « infundadas» las acusaciones del periodista contra el gobierno británico a raíz del polémico dossier sobre las armas de Irak, basadas en entrevistas con Kelly, asesor del Ministerio de Defensa y ex inspector de armas de la ONU. Cuando éste, que relativizó la amenaza iraquí fue identificado como fuente de la BBC, se suicidó.

Para el juez, fueron « infundadas» las acusaciones de que el gobierno «infló» ese documento para justificar la guerra y de que, a sabiendas de que era falso, advirtió en el dossier de que Irak podía lanzar en 45 minutos un ataque con armas de destrucción masiva.

El informe Hutton indica que
«no se puede descartar completamente» que el deseo de Blair de obtener un informe convincente « influyera de forma inconsciente» en la redacción del dossier, pero que nunca fue « maquillado».

•Pulseada

Durante ocho meses, la BBC defendió a capa y espada a Gilligan en una dura pulseada con el gobierno de Blair y, especialmente, con su ex director de Comunicación, Alastair Campbell. Ya retirado, Campbell aprovechó ayer las conclusiones del juez para cargar de nuevo contra la BBC y pedir a los medios de comunicación más rigor en las noticias sobre el gobierno.

«El primer ministro, el gobierno y yo mismo dijimos la verdad, pero la BBC, desde el presidente al director general, no lo hicieron», apuntó.

En una intervención ante la Cámara de los Comunes, Blair indicó que ahora ya no queda «ninguna duda» de que su gobierno actuó con honradez. El primer ministro dijo que la BBC lo acusó de mentir sobre el documento oficial, acerca de las armas de destrucción masiva de Irak y sobre la estrategia para identificar a Kelly (lo que, se decía, precipitó su suicidio) y que, «si eso hubiera sido así, significaría que yo habría engañado a esta Cámara».

«La acusación de que yo, o cualquier otra persona ligada a esta Cámara, engañamos de forma deliberada al país, al falsificar datos de inteligencia sobre las armas de destrucción masiva, es en sí misma la verdadera mentira», aseveró, fortalecido, el jefe del gobierno.

El alivio del primer ministro británico contrastaba con las caras de pocos amigos de sus contrincantes «tories», que en los últimos meses habían cargado las tintas contra Blair asegurando que las conclusiones del informe Hutton lo obligarían a dimitir.

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