Blindado y confuso paseo de la antorcha en San Francisco
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A su alrededor, la antorcha tenía una protección digna de película. Una batería de policías en motos constituía la primera barrera entre el fuego y el público. La segunda la formaban agentes vestidos con trajes antidisturbios y armados con bastones. El tercer cordón era el de los ya famosos policías de elite enviados por China para proteger la llama.
Luego llegaron los tibetanos, con sus banderas soleadas y las camisetas blancas, gritando «¡Vergüenza para China!». Los recibieron con cacerolas, dedos acusadores y proclamas no menos ruidosas: «¡Mentirosos, mentirosos!». Hubo amagos de fricción en varios puntos del puerto, y la tensión fue en aumento a lo largo de una mañana, marcada por la confusión.
El presidente George W. Bush se adelantó a las protestas instando al gobierno chino a que entable un diálogo con el Dalai Lama. Con el fuego inflamable de la antorcha en San Francisco, única ciudad norteamericana en su largo recorrido hasta Pekín, Bush rompió una lanza por el líder espiritual tibetano en el exilio y auguró que el gobierno chino «encontrará en él un buen hombre, un hombre de paz».
El presidente norteamericano dejó sin embargo en el aire su asistencia a la ceremonia inaugural de los Juegos y evitó pronunciarse sobre la decisión del primer ministro británico Gordon Brown, que ayer confirmó que no viajará a Pekín.
Brown sólo asistirá a la ceremonia de clausura de las Olimpíadas, en la que Londres recibirá el testigo olímpico, según Downing Street.
La secretaria de Estado británica para los Juegos Olímpicos de Londres 2012, Tessa Jowell, será quien represente al Reino Unido en el acto inaugural, que se celebrará el 8 de agosto en Pekín, informó la cadena pública británica BBC.
Una portavoz de la residencia oficial del primer ministro británico aseguró que la intención de Brown fue siempre asistir únicamente a la ceremonia de clausura de los Juegos y que la decisión de no ir al acto inaugural no representa un boicot.
«Nuestras razones para ir son exactamente las mismas que han sido siempre. Seguimos creyendo que es lo apropiado. No hay un cambio en nuestra posición», aseguró.
La decisión del primer ministro británico de boicotear la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos se produce después de que 37 personas fueran detenidas en incidentes registrados durante el recorrido de la antorcha olímpica por Londres. Como sucedió el domingo en Londres, el paso de la antorcha olímpica por París -donde apenas fue visible porque tuvo que ser protegida e incluso guardada en varios tramos- se convirtió en una manifestación en contra del régimen chino y en favor del pueblo tibetano.



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