15 de diciembre 2005 - 00:00

Bolivia: opositor a Morales también quiere encarecer gas

Un minero simpatizante de Evo Morales mastica coca durante un acto político del candidato izquierdista. El origen cocalero de éste hace temer una regresión en la estrategia de erradicación de cultivos seguida por Bolivia en los últimos años.
Un minero simpatizante de Evo Morales mastica coca durante un acto político del candidato izquierdista. El origen cocalero de éste hace temer una regresión en la estrategia de erradicación de cultivos seguida por Bolivia en los últimos años.
La Paz - En las calles de La Paz se respira cierto clima de que las elecciones del domingo tienen un ganador inexorable. Quizá más de la cuenta, porque las encuestas marcan una brecha delgada entre Evo Morales y Jorge «Tuto» Quiroga, y el sistema de elección presidencial promete volver a mostrar su capacidad de complicar las cosas.

Anoche fue el cierre de campaña en la capital del país de la formación Podemos de Quiroga, mientras Morales hacía lo propio en Santa Cruz.

Los militantes quiroguistas recorrieron desde el atardecer las calles paceñas con las camisetas rojas que los identifican, para culminar finalmente en la plaza Villarroel, el mismo lugar en el que el MAS había hecho lo propio la noche anterior con Evo y Piero como protagonistas.

En el acto, al que acudieron unas 6 mil personas, predominó el color rojo que identifica al partido y el himno elegido fue una adaptación de «Color esperanza», de otro argentino, Diego Torres. Mientras se esperaba al candidato, que comenzaba a hablar al cierre de esta edición, el locutor arengaba a la gente advirtiendo contra «la violencia, el terrorismo y el narcotráfico», en una implícita alusión al MAS.

En un guiño hacia los sectores populares, Quiroga dijo que se debe acabar la «solidaridad» con los países vecinos con respecto a la venta de gas y que la misma se debe volcar hacia los propios bolivianos. En concreto, apuntó a nuestro país: «El precio del gas debe ser de 11 dólares, no de 2 dólares como se le vende a la Argentina».

Analistas y simples peatones parecen haberse hecho a la idea de que el líder cocalero de la región del Chapare pasará a ocupar el sillón principal del Palacio Quemado. La última encuesta publicada ayer por el diario «La Prensa» ratificó cinco puntos de ventaja para Morales, con 34,2% de intención de voto contra 29,2% del ex presidente liberal Quiroga, quien gobernó entre 2000 y 2002 luego de la enfermedad y muerte de Hugo Bánzer Suárez. Así, el primero incrementó en 1,2 punto su cosecha.

Con 11,6% de indecisos sobre 4.800 entrevistados, tercero aparece el declinante empresario Samuel Doria Medina, con 8,9% de apoyo. La misma muestra indicó que el Movimiento al Socialismo (MAS) haría una mala elección en el nivel de las nueve prefecturas (gobernaciones), que se elegirán por el voto por primera vez en Bolivia.

Otro estudio, de la red Hora Clave, dio 36% al cocalero y 28% a Quiroga, estirando la ventaja a 8 puntos. Con todo, Morales parece lejos de la necesaria mayoría absoluta. El sistema electoral local impone que si nadie obtiene la mitad más uno de los votos, el presidente sea elegido por las bancadas del Congreso.
Así, en la historia reciente se generaron alianzas contra natura y mandatarios con debilidad de origen, lo que se extremó a partir del virtual quíntuple empate registrado en 2002.

El centrista Doria Medina, el único que aparece con posibilidades de tener bancadas significativas más allá de los dos punteros en las encuestas, expresó recientemente que el próximo presidente debe ser el más votado si logra una luz de más de cinco puntos sobre el segundo. En el mismo sentido se manifestó el comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas,
Marco Antonio Justiniano, en un llamado que provocó malestar en el gobierno de Eduardo Rodríguez y entre sus camaradas, que exhiben más de una tendencia.

El clima de supuesta inexorabilidad de la victoria del MAS podría estar exacerbado en La Paz, donde Morales saca treinta puntos de ventaja sobre Quiroga en el sondeo. Por el contrario, en Santa Cruz se da la situación inversa y el apoyo a Evo tiene un componente más ideológico.

La Paz sin protestas no es La Paz. Un grupo de estudiantes de magisterio de El Alto ocupaba al mediodía una vereda cercana a la avenida del Prado, custodiado por una gruesa columna policial, acorde con la intención del gobierno Rodríguez de mantener los reclamos acotados hasta el domingo.

Consultado uno de los reclamantes,
Ramiro Miranda, de 21 años, afirmó que «el MAS sale (ganador) pero no lo van a dejar. Evo es distinto de otros políticos, pero como la mayor parte del poder la tiene la clase alta, va a haber muchos choques».

Una duda es cuál va a ser, ante un eventual gobierno del MAS, el comportamiento de las organizaciones sociales de El Alto, muchas de ellas nada transigentes. Julián Pérez
, vocero de la poderosa Federación de Juntas Vecinales de la citada localidad, expresó a este diario que «nosotros nos declaramos independientes, más allá del apoyo individual que pudo haber dado al MAS algún dirigente».

Está claro que la capacidad de hacer equilibrio entre la multiplicidad de reclamos sería un verdadero desafío para el dirigente cocalero. Román Loayza, senador y dirigente de la Confederación Sindical Unica de Trabajadores Campesinos de Bolivia, el mismo que hace unos quince días amenazó con un golpe de Estado si el MAS no triunfaba, se manifestó listo para ocupar un ministerio y agregó que además está convocando a otros dirigentes campesinos para ofrecer al futuro presidente que escoja entre ellos.

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