14 de octubre 2003 - 00:00

Bolivia: violencia piquetera jaquea ya al gobierno

Cocaleros, mineros y piqueteros radicalizados lograron ayer en Bolivia generalizar la protesta contra el presidente Gonzalo Sánchez de Lozada. Los activistas ocuparon las calles de La Paz y encendieron fogatas en distintos puntos de la ciudad (fotos). Se temía anoche que comenzaran a atacar casas de políticos y empresarios en los barrios del sur de la principal ciudad boliviana. Sólo ayer los muertos fueron 14, y suman 58 desde el inicio de las protestas. El presidente dio marcha atrás con el proyecto de exportación de gas a EE.UU. a través de Chile, pero igual no pudo detener las manifestaciones, que se extendieron a Santa Cruz de la Sierra, Cochabamba y Oruro. Casi sin apoyo popular en ningún sector social, el gobierno fue abandonado por sus aliados políticos. Sólo lo respaldan el gobierno de Estados Unidos y los militares. La embajada estadounidense anunció que «no tolerará» una ruptura institucional y las fuerzas armadas advirtieron que actuarán con «firmeza» frente a los insurgentes. La Iglesia pidió una solución «no autoritaria» y un obispo consideró al presidente Sánchez de Lozada responsable de las muertes. Se cree que el líder cocalero y dirigente de izquierda Evo Morales está avivando la revuelta. Si Sánchez de Lozada renuncia, asumiría el vicepresidente, el independiente Carlos Mesa.

Bolivia: violencia piquetera jaquea ya al gobierno
La Paz (AFP, ASN, DPA, ANSA) - La profunda crisis política que vive Bolivia terminó ayer por dejar al presidente Gonzalo Sánchez de Lozada en una extrema debilidad política, aunque éste aseguraba hasta el cierre de esta edición que no está dispuesto a dejar el cargo. El partido NFR, uno de los principales aliados del gobierno, anunció el retiro de sus ministros del gabinete, al tiempo que el vicepresidente, Carlos Mesa, también se distanció del presidente por el modo en que condujo la crisis social, que derivó en más de 40 muertos en tres semanas y entre siete y 14 ayer, según las distintas fuentes.

El presidente Sánchez de Lozada anunció formalmente en la madrugada de ayer que retiraba el proyecto de exportar gas sin procesar a los Estados Unidos y México por un puerto chileno o peruano, la causa fundamental que marcó el inicio de las protestas hace tres semanas, pero ello no logró aplacarlas y lejos de ello, se generalizaron. «En El Alto (la zona humilde aledaña a La Paz) no se puede ingresar y siguen los enfrentamientos. Hay informes de saqueos en el centro de la ciudad y es muy tensa la situación en los barrios más acomodados del sur de la ciudad, en donde los políticos y empresarios, incluido Sánchez de Lozada, tienen sus casas que podrían ser atacadas», informó anoche a este diario Marcos Zelaya, jefe de redacción del diario «La Prensa» de La Paz.

• Víctima

El gobierno no dio información oficial de las bajas, pero la prensa local y las agencias internacionales evalúan que son 44, 30 de las cuales se produjeron durante el fin de semana en El Alto, y 7 ayer en diferentes episodios en El Alto, La Paz y Santa Cruz de la Sierra. Para la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos, los fallecidos ayer son 14 y 58 desde el inicio del conflicto. Además, tres niños fallecieron en un hospital de La Paz por falta de insumos. Los reclamos se extienden también a Cochabamba y Oruro.

Acosado por las renuncias y ante masivas manifestaciones en cuatro ciudades que exigen su dimisión, Sánchez de Lozada dijo en un mensaje televisado: «Yo no voy a renunciar. Voy a cumplir con la Constitución y a hacer cumplir la Constitución». Las fuerzas armadas anunciaron «firmeza» frente a quienes quieran apartarse de la «convivencia pacífica». Los Estados Unidos también apoyaron a Sánchez de Lozada y advirtieron que «no tolerarán» ningún intento antidemocrático para derrocar a su gobierno.

Tras una reunión de gabinete y con altos mandos militares, el jefe de Estado denunció «un gran proyecto subversivo organizado y financiado desde el exterior para destruir la democracia boliviana».

La violencia en La Paz se tradujo en saqueos, incendios y enfrentamientos. Los manifestantes incendiaron una galería comercial, cerca de la neurálgi ca avenida Mariscal Santa Cruz, en el corazón capitalino, escenario de violentos choques con policías, según informes de medios locales y una oficina policial. El sindicato de transporte público se unió a los reclamos de renuncia del presidente y llamó a una huelga indefinida y movilizaciones.

En Cochabamba, en donde el Movimiento al Socialismo (MAS) del dirigente cocalero
Evo Morales es más fuerte, se anunciaron más bloqueos de rutas y manifestaciones, que recrudecían anoche, impulsados por las seis federaciones de cocaleros. Anoche, Morales indicó que «no habrá negociación sin la renuncia» del presidente.

Como cabecillas de la supuesta subversión denunciada por el gobierno, el presidente acusó a
Evo Morales y al aymará Felipe Quispe, ambos diputados indígenas. «No es posible que se reemplace la democracia por una dictadura sindical», enfatizó.

Tanto Morales como Quispe negaron las acusaciones y pidieron al pueblo continuar con las protestas para lograr la dimisión de Sánchez de Lozada para dar lugar a la sucesión constitucional o que se llame a nuevas elecciones.

A la renuncia de tres ministros de la populista Nueva Fuerza Republicana (NFR) que dirige el ex candidato presidencial
Manfred Reyes, recientemente aliada del gobierno, se sumó más tarde la dimisión del titular de Desarrollo Económico, Jorge Torres, de las filas del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria (MIR). Otros tres ministros del MIR, liderado por el ex presidente socialdemócrata Jaime Paz Zamora (1989-93), entre ellos el canciller Carlos Saavedra, definían anoche su situación.

• Ruptura

El vicepresidente de Bolivia y presidente del Congreso bicameral, el independiente Carlos Mesa, rompió con Sánchez de Lozada, aunque no renunció a su investidura, por lo que lo sucedería en caso de dimisión del todavía mandatario.

«No apoyo al gobierno en esta acción, no puedo aceptar como ciudadano ni como hombre de principios que la respuesta sea la muerte ante la presión popular», manifestó Mesa.

Multitudinarias manifestaciones populares contra la exportación de gas natural a través de Chile en condiciones de desventaja para el país, que sólo dejaría al Estado boliviano 18 por ciento del precio final de venta, sin proceso industrial, fueron la chispa inicial que encendió los reclamos. Al anunciar el decreto que suspende la exportación de gas, el presidente indicó que comenzará una ronda de consultas y debates hasta fin de año, si es que le queda algún margen de maniobra.

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