Rio de Janeiro (AFP) - Trece argentinos que llegaron a Brasil para respaldar a la líder de una peligrosa secta acusada de asesinato, tortura y emasculación de niños, la brasileña Valentina de Andrade, fueron conminados ayer por la policía a abandonar el país en las próximas 48 horas.
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Los 13 argentinos se concentraron temprano ayer frente al tribunal donde está siendo juzgada la líder de la secta LUS, de 75 años, bajo cargos de asesinato y mutilación de los órganos genitales de niños. Los argentinos fueron detenidos y por la noche liberados.
El superintendente de la policía federal de la ciudad de Belén, capital del estado de Pará (norte), Néder Duarte, indicó que la medida se tomó porque los argentinos, integrantes de la secta Alineamiento Universal Superior (LUS en portugués), protagonizaron una manifestación «política» en favor de Andrade, y que en su condición de turistas no podían hacerlo.
En total, catorce asesinatos de niños en el estado de Pará son atribuidos a la secta, así como la castración y tortura de otros cinco niños, de los cuales dos prestaron testimonios desgarradores en el juicio. Otros 20 niños del estado nordestino de Maranhao y 4 en el sureño Paraná también serían víctimas de Andrade. La secta considera que los niños nacidos después de 1981 tienen «una energía nefasta» y por lo tanto «deben desaparecer».
Tras ser detenidos, los 13 argentinos fueron llevados a la comisaría policial y allí notificados de que deben salir de Brasil a más tardar pasado mañana. Los argentinos, hombres y mujeres de entre 25 y 40 años, ingresaron a Brasil la semana pasada.
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