8 de enero 2004 - 00:00

Brasil: "Noriega no puede intervenir sobre otro país"

Marco Aurelio García, el principal asesor de política exterior del gobierno de Brasil, calificó ayer de «impertinentes» las críticas de Roger Noriega, subsecretario de Asuntos Hemisféricos de Estados Unidos, a la política argentina hacia Cuba.
«La primera cosa que (Noriega) tiene que aclarar es si hablaba como subsecretario o como disidente cubano. No tiene que confundir ambas cosas. Tiene que elegir si es cubano o norteamericano», sostuvo García en declaraciones telefónicas a la agencia noticiosa «Télam».

Para fijar más fuertemente que no hablaba a título personal, García señaló: «Yo cuando hablo trato de reflejar las posiciones del gobierno brasileño».

García fustigó en especial las críticas de Noriega al canciller Rafael Bielsa, por no haberse entrevistado con disidentes cubanos en su visita a La Habana. La actitud de Bielsa en su viaje de 2003 a Cuba fue idéntica a la que adoptó Lula al visitar al presidente Fidel Castro.

La crítica «me parece impertinente teniendo en cuenta que la Argentina y Brasil son los países que tienen la relación más cercana en el continente», agregó. El asesor de Lula y dirigente del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) recordó: «Compartimos con la Argentina no sólo ideales comunes en el ámbito bilateral, sino también visiones comunes en el ámbito multilateral».

• Diferenciación

Si Noriega, subrayó García, «hablaba como disidente cubano, está todo bien. Es normal que un disidente hable a favor de sus compañeros. Ahora, si está hablando como funcionario, no puede querer intervenir sobre la política de otro país. No me parece que el canciller Bielsa dé opiniones sobre la política externa de Estados Unidos».

Consultado sobre las afirmaciones del funcionario norteamericano respecto de que Cuba busca desestabilizar las democracias de América latina, especialmente de Bolivia, respondió que «son comentarios que no ayudan a la estabilidad de la región». Destacó, además, que «la Argentina y Brasil tuvieron una posición muy favorable a la estabilidad en Bolivia».

«Hay pruebas concretas de eso», dijo y mencionó «la misión del embajador (argentino, Eduardo) Sguiglia y mía» a La Paz, cuando arreciaba (en octubre último) la rebelión popular que finalmente obligó a renunciar al ex presidente Gonzalo Sánchez de Lozada».

También aludió, en el mismo sentido, a las iniciativas de apoyo al nuevo gobierno boliviano, del presidente Carlos Mesa, «que tomamos posteriormente».

García incluyó asimismo el tema Cuba entre los enfoques comunes que practican las diplomacias de Brasil y la Argentina. Dio como ejemplo que «en el momento de la votación de la cuestión cubana en la Comisión de Derechos Humanos en Ginebra, la Argentina cambió su voto (de condena en la época de Carlos Menem y Fernando de la Rúa) y se abstuvo, igual que nosotros». «Incluso, en aquel entonces, el propio presidente argentino, Eduardo Duhalde, declaró que votaría de esa forma acompañando el voto de Brasil», subrayó.

García destacó que esa visión común en temas internacionales es consecuencia «de múltiples reuniones que tuvieron (los presidentes Néstor) Kirchner y Lula Da Silva y de todo lo que está expresado en el Consenso de Buenos Aires».

En este marco, mencionó además que su gobierno «invitó a un diplomático argentino para que estuviera con nosotros en el Consejo de Seguridad» de la ONU, donde Brasil ocupa a partir de este año un asiento no permanente.

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