Rio de Janeiro (ANSA, EFE, DPA) - El asesinato del periodista brasileño Tim Lopes, cuando realizaba una investigación sobre el narcotráfico en una favela de Rio de Janeiro, llevó a los diarios del país a declarar su «guerra» particular contra el crimen organizado, mientras la policía continuaba buscando con sus cuerpos de elite a los responsables del crimen.
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La Asociación Nacional de Periódicos (ANJ) señaló que utilizará la denuncia y el periodismo de investigación como sus «armas» contra las organizaciones que han creado poderes paralelos en las barriadas pobres de Rio. «Llegó el momento de que el Estado y los ciudadanos reafirmen su esperanza en que la guerra contra el crimen organizado», aseguró la asociación.
La policía confirmó en la noche del domingo el asesinato de Lopes, tras permanecer una semana desaparecido. Su muerte fue asignada al narcotraficante Elías Maluco, un zar de la droga que maneja un ejército de 300 hombres que controlan 13 favelas. El propio Maluco le habría dado muerte con una espada al periodista que intentaba introducirse en una fiesta de narcos con una cámara oculta en la favela Vila Cruzeiro, como ya lo había hecho en anteriores oportunidades.
•Crimen hediondo
El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, afirmó que el asesinato de Tim Lopes fue un intento de los narcotraficantes de silenciar a la prensa. «Fue otro crimen hediondo que tiene, además, una connotación específica porque se trataba de un cronista dedicado a las investigaciones. Es un intento de silenciar a la prensa en los asuntos sobre las drogas», afirmó el presidente brasileño.
«La tragedia no nos lleva a agigantar el gravísimo problema que el crimen organizado representa para Brasil. Sería ilógico decir que el peligro superó todos los límites. No, nunca. Aún hay tiempo de reaccionar», agregó el comunicado de la ANJ. El sindicato de periodistas de Rio de Janeiro denunció que otra periodista de Globo tuvo que abandonar el país por amenazas y un tercero fue secuestrado por narcotraficantes.
De acuerdo con la policía, el asesinato del cronista fue confesado por dos sospechosos arrestados el domingo, quienes acusaron directamente del crimen al jefe de la organización. Lopes, varias veces premiado por sus investigaciones, habría sido torturado y, tras ser asesinado, su cuerpo fue incinerado.
El crimen tuvo tanta repercusión en el país que el ministro de Justicia, Miguel Reale Júnior, anunció el domingo el envío de un equipo especial de policías federales a Rio de Janeiro, así como de helicópteros y otros equipos, para auxiliar en la búsqueda de los asesinos.
Ayer, medio centenar de policías buscó el cuerpo del periodista. Los policías encontraron en la cima de uno de los morros de la zona norte de Rio un cementerio clandestino en el que el narcotraficante Elías Pereira Da Silva tiene su dominio, en donde podría estar enterrado Lopes.
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