15 de septiembre 2005 - 00:00

Brasil: titular de la Cámara baja dice que defenderá su mandato

El presidente de la Cámara de Diputados brasileña, Severino Cavalcanti, dijo hoy que está dispuesto a luchar para defender su mandato, amenazado por las denuncias de corrupción que enfrenta, aunque agregó que su decisión dependerá de sus consultas con aliados, amigos y con su familia.

"Hoy, hoy, digo: yo no renuncio. Voy a luchar por mi mandato hasta el fin. Si enfrento un proceso de destitución, gano en el plenario. Pero tengo que oír a mucha otra gente: amigos, familiares y, principalmente, mis electores", dijo Cavalcanti.

El diputado, un fervoroso católico, cree que las acusaciones de corrupción que enfrenta son una prueba que le ofrece Dios.

"Dios me iluminará. Estoy atravesando un tipo de prueba. Algo hice para pasar por eso. Es la voluntad de Dios", dijo Cavalcanti en una entrevista con el sitio en Internet del diario O Globo.

Un empresario, Sebastiao Buani acusó a Cavalcanti de haberle exigido dinero para renovarle, cuando era primer secretario de la Cámara, la concesión de un restaurante del Congreso.

El diputado negó las acusaciones y aseguró que estaba siendo extorsionado por el empresario.

Buani entregó ayer como prueba a la policía federal un cheque por 7.500 reales, poco menos de 3.000 dólares, en el que figura como beneficiaria Gabriela Kenia S. Martins, secretaria personal de Cavalcanti, que supuestamente recibía las "propinas".

Según Cavalcanti, un "emisario" de Buani intentó una negociación antes de que el empresario exhibiera el cheque a la prensa en una tumultuosa conferencia de prensa.

"Ayer a la mañana un amigo de Buani, y conocido mío, me llamó por teléfono para tratar de intermediar en una conversación. Yo me negué. No quise ninguna conversación con él", afirmó.

Cavalcanti debe decidir si renuncia para evitar que prospere un pedido de la oposición para destituirlo, con lo cual perdería sus derechos políticos por ocho años y no podría volver a ser candidato, o si lucha por mantener su mandato.

Con la contundente votación de ayer a favor de la destitución del diputado Roberto Jefferson, que detonó la crisis política con sus denuncias contra el Partido de los Trabajadores (PT), el "clima" en la Cámara indica que Cavalcanti seguiría el mismo camino si sus pares debieran decidir sobre su mandato.

Sin embargo, el diputado se mostró hoy confiado en que si la oposición logra someter a votación un pedido para destituirlo, saldrá airoso, aunque admitió que el costo podría ser muy alto para aliados, amigos y familiares.

"Si yo enfrento la destitución, tendré muchos votos. Pero no sé si debo exigir ese sacrificio a mis amigos. No sé si debo correr ese riesgo. Pero si renuncio voy a decir que estoy confesando una culpa que no tengo", afirmó.

El diputado sostiene que el dinero recibido de Buani probablemente fue un préstamo para la campaña electoral de su hijo, Severino Junior, muerto en un accidente en 2002, cuando disputaba una banca de diputado en el estado de Pernambuco.

"Junior, mi hijo, vino a Brasilia en julio de 2002. Tengo recibo de los pasajes. Debe haber tomado prestado ese dinero para pagar material de campaña. Yo no sabía de ese cheque, pero asumo lo que mi hijo hizo", dijo Cavalcanti.

Esa fue la misma versión que dio la secretaria del diputado, que fue convocada a declarar por la policía federal. Cavalcanti también se quejó de que la prensa no investiga las "contradicciones de Buani", que había afirmado que comenzó a pagar sobornos a Cavalcanti en 2003, pero el cheque que exhibió ayer era de 2002. "Primero (Buani) dice que el supuesto soborno comenzó en 2003. Ahora, descubre un cheque de julio de 2002 y sólo se da cuenta de que el supuesto soborno comenzó antes. ¿Cómo puede ser que un hombre que se dice apretado por deudas se olvide de un cheque de ese valor?", se preguntó Cavalcanti.

Pese a su confianza, la situación de Cavalcanti es muy comprometida, porque después de la divulgación del cheque de Buani, el gobierno decidió sumarse al pedido opositor para que deje la presidencia.

Mientras el diputado evalúa su futuro con aliados y familiares, los partidos políticos ya comenzaron a negociar para decidir su sucesor en la presidencia de la Cámara, una negociación que contiene elementos jurídicos y políticos.

El punto central es si esta vez se respetará la prerrogativa de que el partido con la bancada mayoritaria, el PT, indique al presidente de Cámara, una alternativa ya dejada de lado con la elección de Cavalcanti.

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