João Doria: "Bolsonaro se lavó las manos, no lidera contra el coronavirus"

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Desafía al mandatario y mantiene las medidas de cuarentena para limitar la diseminación local de la pandemia. Encabeza un frente que involucra a todos sus pares y aísla más al ultraderechista.

San Pablo - El gobernador de San Pablo, João Doria, afirmó que está decidido, al igual que sus 26 pares de Brasil, a suplir la ausencia del presidente Jair Bolsonaro, que “se lavó las manos” en el combate al coronavirus. En una entrevista, Doria, de 62 años, indicó igualmente que los gobernadores, que incluyen a representantes de partidos de centro, de izquierda y de derecha, asumirán si fuera necesario la carga socioeconómica de las medidas de cuarentena que, prevé, podrían prolongarse hasta julio.

Con 46 millones de habitantes y un tercio del PBI de Brasil, San Pablo se convirtió, con 48 muertes y 862 casos confirmados, en el epicentro de la enfermedad, que hasta el miércoles había dejado 57 fallecidos y 2.433 casos en todo el país.

Doria, del ala conservadora del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) y exaliado de Bolsonaro, se convirtió en la gestión de esta crisis en una figura de referencia frente a la del mandatario ultraderechista, que comparó la Covid-19 con “una gripecita” y criticó las medidas de confinamiento.

La entrevista se realizó el miércoles en el Palacio dos Bandeirantes, después de una reunión de 26 de los 27 gobernadores del país.

Periodista: ¿Cuál es el balance de la reunión con los gobernadores?

João Doria: Fueron unánimes en decir que seguirán las medidas de distanciamiento social, gradualmente, de acuerdo con las características de cada región. Ningún gobernador va a aceptar la recomendación antiaislamiento del presidente Jair Bolsonaro. Todos entienden que la medida es necesaria y que la crisis del coronavirus es grave.

P.: ¿Hay un vacío de poder en Brasil?

J. D.: No diría que un vacío, pero faltó ejercicio de liderazgo. El presidente no lidera el país en un momento tan difícil como este. Dice que el coronavirus es una gripecita y acusa a los gobernadores de paralizar al país por tomar medidas restrictivas de acuerdo con el protocolo de la Organización Mundial de la Salud (OMS). San Pablo lidera este proceso porque es la región con más víctimas. Estamos aplicando el distanciamiento social. La gran mayoría entiende la importancia de este período, que puede durar hasta fines de julio y va a exigir que las personas no salgan de casa sino para lo esencial.

P.: ¿Teme saqueos o una explosión social con la paralización de ingresos de una parte de la población?

J. D.: Creo que no. Brasil tiene mecanismos, principalmente si el Gobierno federal actúa, para lanzar un programa de distribución de ingresos que garantice un ingreso mínimo para que esos brasileños puedan superar estos cuatro meses y tener alimentos.

P.: ¿Hay riesgo entonces de un estallido social si el Gobierno federal no brinda apoyo económico?

J. D.: Cada gobernador sabrá suplir, si fuese el caso, la ausencia del Gobierno federal. Brasil no tiene un líder en la lucha contra el coronavirus y por la vida. El presidente se lavó las manos y no lidera. Esta falta de liderazgo ha sido suplida por gobernadores y alcaldes que se han esforzado por garantizar atención social a los indigentes, desempleados, microempresarios y trabajadores informales.

P.: ¿La democracia brasileña está en riesgo?

J. D.: No veo ese riesgo y entiendo que los poderes están bien estructurados. Veo también a la sociedad civil de manera mayoritaria defendiendo la democracia y los valores democráticos.

P.: ¿Hay planes de apoyo para quienes tienen que seguir trabajando y están preocupados?

J. D.: No hemos llegado aún a una fase de lockdown. Hemos avanzado con protocolos para preservar la vida y la salud de las personas, pero debemos tener mucho cuidado para no apagar la economía del país y ahí sí tener una crisis social grande.

P.: ¿El lockdown (total) está descartado?

J. D.: En este momento sí, pero no puedo garantizar su descarte de forma permanente.

P.: ¿Qué lo distanció del presidente?

J. D.: El presidente anunció en febrero de 2019 que sería candidato a la reelección. Allí comenzó a verme como un competidor en ese proceso, pero yo nunca anuncié que fuese candidato. Él me ve como adversario por la importancia y dimensión del estado de San Pablo. Lo lamento porque las elecciones de 2022 deben ser discutidas en 2022.

P.: ¿No está compitiendo por la Presidencia?

J. D.: No, estoy cumpliendo mi deber como gobernador del estado.

P.: ¿No teme perder capital político?

J.D.: No estoy preocupado por el capital político, sino por salvar vidas.

Agencia AFP

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