Londres - La primera ministra británica, Theresa May, se esforzó ayer por defender el acuerdo del “brexit” al iniciar cinco días de debate en un parlamento hostil que comenzó por condenar a su Gobierno por “desacato”, acentuando su fragilidad y sus perspectivas de fracaso.Casi tres años después del referéndum de 2016 en el que 52% de los británicos votó a favor de la salida británica de la Unión Europea (UE), Reino Unido debe dejar el bloque el 29 de marzo con o sin un acuerdo negociado con Bruselas que los diputados deben ratificar o rechazar en una histórica votación el martes próximo.“La única solución que perdurará es una que responda a las preocupaciones de quienes votaron por abandonar la UE y tranquilice a quienes votaron por permanecer. Esta riña ya duró bastante, es corrosiva para nuestra política y la vida depende del compromiso”, afirmó May al abrir cinco días de debate en el Parlamento que se anuncian acalorados.La premier conservadora, imperturbable en su discurso no obstante las numerosas interrupciones en el recinto, sostuvo que la UE no ofrecerá bajo ninguna circunstancia un “acuerdo mejor”.May acababa de recibir un duro revés pocos minutos antes: la Cámara de los Comunes aprobó por 311 votos contra 293 una “moción de desacato” sin precedentes en la historia británica contra su ejecutivo por haberse negado a proporcionar en su totalidad los informes legales sobre el acuerdo.El gobierno, para evitar la humillación, trató de desviar la cuestión “in extremis” al Comité de Normas y Privilegios del parlamentario, pero ese intento fue rechazado por 311 votos contra 307.Además, en caso de una mayor resistencia sobre la divulgación total de los textos legales, podrían haberse desatado posibles sanciones contra las áreas responsables, como la Fiscalía Estatal que encabeza Geoffrey Cox, el número dos del Ejecutivo; David Lidington, o hasta la propia May, sujetos a posibles sanciones, incluso hasta la suspensión de sus funciones. Finalmente, el Gobierno accedió a publicar los cientos de páginas de informes, que hasta ahora había limitado a un rápido resumen alegando que se trataba de documentos confidenciales.El acuerdo sellado por May con sus 27 socios europeos prevé, entre otras cuestiones, un complejo sistema denominado “backstop”, o “red de seguridad”, para evitar instaurar una frontera dura entre la provincia británica de Irlanda del Norte y la República de Irlanda.Muchos diputados temen que este mantenga al país inevitablemente atrapado en Europa y sospechan que eso queda reflejado en los informes legales.La “moción de desacato” puso en evidencia la creciente fragilidad del Ejecutivo ante un Parlamento hostil. “Este es ahora un Gobierno contra las cuerdas. La mayoría de May se evaporó y la credibilidad de su acuerdo se fue con ella”, afirmó el líder del centrista Partido Liberaldemócrata, Vince Cable.El acuerdo sellado entre Londres y Bruselas desagrada tanto a los proeuropeos, que ven condiciones peores a las actuales, como a los euroescépticos, convencidos de que hace concesiones inaceptables a la UE. Uno de los más acérrimos defensores del “brexit”, Nigel Farage, anunció ayer que abandonará el partido antieuropeo UKIP por considerar que no está logrando imponer la separación pura y dura de Europa que pretendía. Mientras que el exministro de Relaciones Exteriores de May, Boris Johnson, juzgó el acuerdo como “una burla”.El político lamentó “tener que decir esta verdad”, aunque añadió que “nadie en esta Cámara puede decir que considera que esto es un buen acuerdo”.El pacto entre Reino Unido y la UE choca con el rechazo de la oposición laborista, de los eurófilos del centrista Partido Liberaldemócrata, de los independentistas escoceses, del pequeño partido unionista norirlandés DUP -en el que May se apoyaba para tener mayoría- y de decenas de diputados rebeldes del Partido Conservador de la primera ministra.El Banco de Inglaterra advirtió la semana pasada de que un “brexit” sin acuerdo desencadenaría una crisis económica de enormes proporciones, con disparada del desempleo y la inflación, desplome de la libra y el precio de la vivienda y casi 10% de reducción del Producto Bruto Interno (PBI).Ante esta oscura perspectiva, los partidarios de permanecer en la UE intensificaron la campaña a favor de un segundo referéndum que permita dar marcha atrás: el lunes diputados conservadores proeuropeos, laboristas, liberaldemócratas y verdes entregaron al Gobierno una petición con más de un millón de firmas.Confortando su postura, el abogado general del Tribunal de Justicia de la Unión Europea consideró ayer que Reino Unido puede revocar unilateralmente su decisión de abandonar el bloque antes del 29 de marzo.Pero está aún por ver qué decide el parlamento dentro de una semana. Si tumba el acuerdo como se prevé, algunos diputados quieren que May vuelva a negociar a Bruselas aprovechando la cumbre europea del jueves y viernes, una opción calificada de imposible por ella y por sus socios europeos.Otros escenarios: una segunda votación parlamentaria bajo la presión de unos mercados en pánico, una moción de censura al Gobierno o elecciones legislativas anticipadas.Agencias AFP y ANSA
El Parlamento declaró en desacato a May y peligra el acuerdo por el "brexit"
Opositores y conservadores rebeldes exigieron ver la totalidad de los textos legales que se emplearon en la negociación con Bruselas. La premier hizo un llamado desesperado para que los legisladores apoyen, el martes, la salida acordada con el bloque. Crece la incertidumbre económica.
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PERMANENCIA. "Brexit ¿vale la pena?" y "Ya tenemos el mejor acuerdo" se leyó en los carteles de la protesta anti-brexit frente al Parlamento.
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