13 de diciembre 2018 - 00:05

May superó una moción de censura, pero el drama por el "brexit" sigue en pie

La premier se comprometió a no volver a ser candidata en 2020 y se mostró decidida a "terminar la tarea" de sacar al Reino Unido de la Unión Europea antes el 29 de marzo con un buen acuerdo.

SOBREVIVIENTE. Al vencer en la moción de censura de legisladores rebeldes, Theresa May ganó inmunidad y su liderazgo no podrá volver a ser escrutado por el Parlamento por un año.
SOBREVIVIENTE. Al vencer en la moción de censura de legisladores rebeldes, Theresa May ganó inmunidad y su liderazgo no podrá volver a ser escrutado por el Parlamento por un año.

REUTERS

Londres - La primera ministra británica Theresa May sobrevivió ayer al voto de censura propuesto por diputados de su formación disconformes con su plan para el “brexit”, pero su principal problema sigue intacto: salvar el acuerdo ante la desconfianza de un tercio de su partido.

En un nuevo capítulo del drama, los legisladores rebeldes del Partido Conservador anunciaron por ayer por la mañana que habían logrado reunir las 48 cartas necesarias para retar el liderazgo de May. Doce horas más tarde, perdían el voto por una considerable desventaja: 200 votos a favor y 117 en contra de la jefa de Gobierno.

Theresa May sigue así en el cargo, aunque quedó patente que perdió la confianza de más de un tercio de sus diputados. Para ganarse el apoyo de los tories más reacios, la premier prometió que no se representará a los próximos comicios. “Dijo que no tiene la intención de liderar (la campaña) para las elecciones de 2022”, afirmó el diputado Alec Shelbrooke al término de una reunión de la jefa de gobierno conservadora con los legisladores de su formación, antes del inicio de una votación secreta que duró dos horas.

Concentrada en reunir el mayor respaldo posible, la jefa del gobierno había anulado casi todas sus actividades del día, la reunión del consejo de ministros y el viaje que debía realizar a Irlanda para encontrarse con su homólogo Leo Varadkar.

Aunque sí participó en la sesión semanal de preguntas en el parlamento, sonriente y segura pese a los duros ataques que recibió de los diputados de la oposición.

“Este gobierno es una farsa, el Partido Conservador está sumido en el caos, la primera ministra es una desgracia”, lanzó el nacionalista escocés Ian Blackford, llamando a May a dimitir.

Tras ganar esta moción de censura, por las reglas del parlamento británico May está inmunizada durante un año contra otro reto interno a su liderazgo, pero esto no ayuda en nada a su problema principal, conseguir que la Cámara de los Comunes apoye un acuerdo de “brexit” que desagrada tanto a euroescépticos como a proeuropeos.

La primera ministra reiteró que está “decidida a terminar la tarea” de sacar a Reino Unido de la Unión Europea el próximo 29 de marzo gracias al que defiende como “el mejor acuerdo posible”.

El texto que selló con la UE, un mamotreto de 585 páginas fruto de 17 meses de difíciles negociaciones, provoca rechazo principalmente por el denominado “backstop”: un mecanismo ideado para evitar la reinstauración de una frontera en la isla de Irlanda que amenace el Acuerdo de Paz de 1998, con que se puso fin a 30 años de sangriento conflicto.

Los defensores del “brexit” temen que este mantenga a Reino Unido permanentemente atrapado en las redes europeas y el pequeño partido unionista norirlandés DUP -en cuyo apoyo se basa May para gobernar- se niega a que la provincia de Irlanda del Norte tenga un trato diferente al resto de Reino Unido.

Tras el referéndum de junio de 2016 en que el 52% de los británicos votó a favor de abandonar el bloque, Reino Unido debe salir de la Unión Europea a finales de marzo y si no logra ratificar un texto negociado con Bruselas podría verse abocado a hacerlo sin acuerdo, lo que tendría catastróficas consecuencias para la economía británica.

Ante la evidencia de que su acuerdo se encaminaba a una humillante derrota, May aplazó el lunes pasado la histórica votación del parlamento que esta semana debía ratificar o rechazar el texto. Y afirmó que volvería a discutir con los líderes de los otros 27 países europeos para obtener “garantías” de que el “backstop”, si entra en vigor, no será permanente.

El martes, la primera ministra mantuvo reuniones con varios líderes europeos, entre ellos el presidente de la Comisión Europea Jean-Claude Juncker y la canciller alemana Angela Merkel, quienes le reiteraron su rechazo a renegociar los términos del brexit.

Agencias AFP, ANSA y Reuters, y Ámbito Financiero

APENAS UN ALIVIO

  • Reforzada por su victoria y ante el temor de un “brexit” sin acuerdo, Theresa May debe esforzarse para ganar el apoyo de la mayoría de los diputados a un acuerdo “blando” por el que también pregona la Unión Europea (UE).
  • Por lo pronto, el rechazo al pacto se mantiene. Si es lo que finalmente sucede, May se vería obligada a renunciar o convocar elecciones generales anticipadas.
  • Si no se logra un entendimiento antes del 29 de marzo, las relaciones económicas entre Reino Unido y la UE pasarían de la noche a la mañana a estar regidas por las reglas de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y se deberían aplicar de forma urgente una multitud de controles aduaneros y reglamentarios.
  • Es un escenario temido por los medios económicos británicos. Provocaría una caída de la libra y sumiría a las empresas en la incertidumbre. Esta posibilidad podría causar penuria de medicamentos, provocar atascos monstruosos en los puertos e impedir volar a los aviones de las aerolíneas británicas.
  • La premier siempre ha rechazado la idea de una segunda consulta popular sobre el “brexit”, pero la idea ha ganado terreno en los últimas semanas dada la fuerte resistencia que encuentra su plan entre euroescépticos y europeístas.

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