25 de enero 2006 - 00:00

Burlador burlado

Fidel Castro organizó ayer una de las habituales manifestaciones de su régimen, en las que los participantes son compelidos a concurrir mediante un estricto control de asistencia. Con esos métodos montó una puesta en escena de un millón de personas para protestar, una vez más, contra Estados Unidos frente al edificio que la representación de ese país tiene en La Habana. Sólo que esta vez los funcionarios norteamericanos lo superaron en astucia, convirtiendo a los manifestantes en espectadores privilegiados de un mensaje por la democracia y la libertad. «Si ésta es una batalla de ideas, por qué no pueden discrepar con su gobierno» o «Lea lo que quiera, diga lo que piensa, haga lo que le parezca correcto», dijo, entre otras consignas, un enorme cartel luminoso colocado en el frente del edificio. El control ideológico que se ejerce en la isla, la habitual manipulación y la censura fueron burlados al menos una vez.

La Habana fue escenario ayer de una multitudinaria marcha antiestadounidense puesta en escena por la dictadura de Fidel Castro.
La Habana fue escenario ayer de una multitudinaria marcha antiestadounidense puesta en escena por la dictadura de Fidel Castro.
La Habana (AFP, EFE, Reuters) - El apacible Malecón, donde enamorados y vecinos de La Habana escapan del calor gracias a la brisa marina, volvió a convertirse ayer en punto de choque político entre Cuba y Estados Unidos, cuando Washington desafió con consignas en un cartel electrónico una multitudinaria marcha de protesta en su contra.

Desde horas de la madrugada, miles de habaneros, 1,4 millón según el régimen, comenzaron a movilizarse a pie o en ómnibus facilitados por las autoridades, en respuesta a la convocatoria de Fidel Castro, quien los llamó a protestar frente a la Sección de Intereses de Estados Unidos (SINA) contra la política de ese país.

Con banderas cubanas y telas con consignas, los manifestantes colmaron la avenida costanera del Malecón, muchos de ellos vestidos con remeras rojas y carteles con el rostro del anticastrista Luis Posada Carriles dentro de una señal de tránsito en los que se lee: «Peligro, asesino».

La manifestación buscó impedir la liberación de Posada Carriles, detenido en Estados Unidos desde mayo por violaciones migratorias y acusado por Cuba de numerosos actos terroristas. Venezuela solicita su extradición bajo cargos de participación en la voladura de un avión comercial cubano que despegó de Caracas en 1976, acción que dejó un saldo de 73 muertos.

Sin embargo, Estados Unidos dijo que estudia deportarlo a un tercer país, distinto de Cuba y de Venezuela, y que por ahora no sería liberado.

• Cartel luminoso

Los cubanos también protestaron contra recientes «provocaciones» de la SINA, entre las que se encuentran la instalación el pasado día 16 de un cartel luminoso en su quinto piso, mediante la cual se transmiten mensajes, noticias y artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Destinado a ser encendido en horas nocturnas, el cartel se iluminó ayer a las 8, hora local.
«Ya encendieron el cartelito. ¡Qué valientes son las cucarachas! Parece que Bushecito (por el presidente George W. Bush) les dio la orden», dijo Castro.

«Si es una batalla de ideas, por qué no pueden discrepar de su Gobierno»,
decía, en tanto, uno de los textos del cartel de la SINA. «Lea lo que quiera, diga lo que piensa, haga lo que le parezca correcto», señalaba otro.

La pantalla transmitió ayer noticias, pensamientos del ex presidente norteamericano
Abraham Lincoln y del indio Mahatma Gandhi, así como mensajes directos a los cubanos que desfilaban.

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