17 de junio 2005 - 00:00

Burlan otra vez seguridad de la familia real británica

Un reportero encubierto del tabloide inglés The Sun desató hoy una alerta de seguridad sin precedentes en la Academia militar de Sandhurst, donde se encuentra entrenando el príncipe Harry de Inglaterra, tercero en la línea de sucesión a la Corona británica, al ingresar con una bomba falsa a las instalaciones de ese edificio.

Según indicó hoy el diario sensacionalista de Londres, uno de sus periodistas encubiertos logró hacerse pasar como cadete
militar y caminar por siete horas sin ser detenido en los campos de entrenamiento de la prestigiosa academia.

Una vez dentro, el reportero construyó una bolsa falsa en su automóvil utilizando cables, plastilina, una batería y un reloj
de detonación, y poco después grabó con una cámara casera los movimientos de Harry, de 20 años.

En un despliegue a toda portada y con una foto del joven príncipe en su vestimenta militar, el Sun tituló desafiante: "Podría haber destrozado a Harry en pedazos".

Tras el reporte, el ministro de Defensa británico, John Reid, pidió a las autoridades militares lanzar una investigación
exhaustiva para determinar las fallas en los sistemas de seguridad de Sandhurst, donde la semana próxima tenía previsto
asistir la reina Isabel II para un evento oficial.

"Esta ha sido una falla muy seria de seguridad. He instruido a las autoridades de Sandhurst que cambien sus procedimientos
para prevenir que esto vuelva a ocurrir", declaró Reid.

Por su parte, el Ministerio de Defensa en Londres indicó que considera la falla de seguridad "extremadamente seria", en tanto
un portavoz militar confirmó que la Academia de Sandhurst "está conduciendo una revisión en sus sistemas de seguridad.

"Implementaremos cualquier cambio que sea necesario para mejorar nuestros sistemas de seguridad", declaró un vocero de la
institución militar.

El Sun informó por su parte que realizó el "stunt" (truco) luego que un miembro interno de Sandhurst "expresara
preocupación" por el estado de seguridad de la academia.

En ese sentido, el editor general del Sun, Graham Dudman, declaró a la BBC que las acciones del tabloide "tuvieron como
intención dejar en descubierto, para interés del público, fallas de seguridad".

"¿Qué hubiera sucedido si en lugar de haber sido un reportero encubierto del Sun, hubiera sido una persona con fines más
siniestros?", se preguntó Dudman, y agregó que en ese caso "hoy tendríamos una agenda de noticias completamente diferente".

 "Hoy no estaríamos hablando de esta historia del Sun sino de un tema mucho más serio (el asesinato de Harry, ndr)", continuó.

Según el reporte del diario sensacionalista, el periodista en cuestión se hizo pasar por un cadete "de guerra", que visitaba
el lugar para realizar una investigación sobre métodos de combate del siglo XX.

El hombre ingresó atravesando varios puestos de seguridad hacia la biblioteca del lugar, con acceso libre en los campos de
Sandhurst, en el sudeste de Inglaterra.

Tras el incidente, un portavoz real de Clarence House se negó a hacer comentarios al respecto, indicando que "nunca hacemos declaraciones sobre temas de seguridad reales".

Harry, hijo menor del príncipe Carlos y la fallecida Lady Di, comenzó en mayo pasado sus entrenamientos militares en la
academia inglesa, donde deberá cumplir un curso intensivo de 44 semanas.

En los últimos dos años la familia real británica sufrió varios incidentes que expusieron las fallas de seguridad para su
protección, incluida la intromisión de un comediante vestido de Osama Bin Laden en el cumpleaños 21 del príncipe William, la de un reportero encubierto del Daily Mirror que ingresó a las habitaciones del palacio de Buckingham, y de un activista
vestido de Batman que logró treparse al balcón de la Reina en su residencia londinense.

Además, en abril pasado un reportero encubierto ingresó al castillo de Windsor con una bomba falsa, 72 horas antes que
Carlos se casara en ese lugar con su pareja, Camilla Parker Bowles.

Tras esos incidentes, una investigación de Scotland Yard realizada el pasado año sobre los operativos de seguridad
reales, concluyó que la Realeza británica está "muy expuesta" a ataques terroristas, aunque advirtió que aquellos con mayor
posibilidad de acceder ilegalmente a los palacios reales son periodistas encubiertos o turistas perdidos.

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