23 de mayo 2003 - 00:00

Bush ganó otra batalla: ONU levantó las sanciones a Irak

Los embajadores de EEUU y el Reino Unido votan en el Consejo de Seguridad de la ONU el levantamiento de las sanciones contra Irak.
Los embajadores de EEUU y el Reino Unido votan en el Consejo de Seguridad de la ONU el levantamiento de las sanciones contra Irak.
Washington (AFP, ANSA, DPA) - El gobierno de George W. Bush logró ayer una notable victoria en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, al conseguir que casi todos los países miembro, incluyendo a Alemania, Francia y Rusia, reconocieran su gobierno y su plan de reconstrucción de Irak con un control difuso por parte de la ONU y sin plazos, y levantaran las sanciones, lo que dará libertad para comercializar el petróleo.

El triunfo tuvo sabor a revancha para la administración del presidente George W. Bush, luego de fracasar en marzo en su intento por obtener el aval del Consejo de Seguridad para invadir Irak. Más aún, si se tiene en cuenta que Francia es uno de los principales acreedores de Irak y Rusia tiene contratos petroleros, pero la administración de los pozos y la riqueza iraquí correrán a cargo de la administración británico-estadounidense.

El presidente Bush expresó su satisfacción. Consideró que la «unidad» demostrada en la ONU «ayudará al pueblo iraquí a reconstruir su país y a trabajar en un futuro más prospero y seguro, en el que se gobernarán a sí mismos» y re-marcó que la ONU «tendrá el papel vital apropiado», como querían EE.UU., Gran Bretaña y España.

El único miembro ausente en la votación que contó con 14 votos a favor fue Siria, y según declararon sus diplomáticos, se debió a un problema administrativo.

• Tensión

«Finalmente, Estados Unidos y Gran Bretaña serán los que tomen todas las decisiones, a pesar de la hoja de parra que constituye la revisión en un año de la situación por parte del Consejo de Seguridad», subrayó Jon Wolfsthal, especialista de asuntos internacionales del instituto Carnegie. El secretario de Estado, Colin Powell, se congratuló en París -donde asiste a una reunión ministerial del G-8- del amplio apoyo que recibió la resolución estadounidense, admitiendo sin embargo que «ello no significa que los desacuerdos del pasado hayan sido olvidados. Todavía hay tensión», aseguró.

Asumiendo la responsabilidad de la transición post-Saddam, Washington se coloca ahora también en primera línea para recibir los laureles en caso de éxito, pero recibirá las críticas si fracasa o no logra controlar las innumerables dificultades que ya se perciben en el campo humanitario como político y religioso.

La negociación del proyecto sufrió cambios en más de 90 puntos de la propuesta original y tiene vigencia hasta la constitución de un nuevo gobierno en Irak.

El texto que reconoce la autoridad de las potencias ocupantes permite a un representante de la ONU el rol de inspector y obliga a la creación de un Fondo de Reconstrucción proveniente de las exportaciones de petróleo.
Parte de las mismas serán también para pagar las indemnizaciones que Irak debía por las consecuencias de la primera guerra del Golfo en 1990-1991. La deuda externa iraquí que tiene como acreedores principales a Francia y Kuwait no será condonada.

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