2 de febrero 2004 - 00:00

Bush quiere bajar todos los gastos menos en Defensa

Washington (EFE, The New York Times) - El presidente de EE.UU., George W. Bush, propondrá hoy al Congreso un presupuesto para el año 2005 de 2,3 billones de dólares, con un incremento de 7 por ciento en gastos de Defensa y un déficit fiscal récord.

La propuesta incluye una reducción del gasto de 0,5 por ciento en todas las áreas del presupuesto, salvo en Defensa y Seguridad Nacional, que seguirán disfrutando de una gran porción del pastel. Debido a ello, el presupuesto prevé un déficit de 521.000 millones de dólares, lo que preocupa a sus propios partidarios de cara a las elecciones del 2 de noviembre.

La solicitud global de fondos para gastos militares ascenderá a 401.700 millones de dólares, lo que sitúa en 17,4 por ciento del presupuesto nacional los gastos destinados a esta partida. Bush expresó ayer su satisfacción por haber aumentado los salarios de los militares en 21 por ciento en los últimos tres años y por triplicar los gastos destinados a la seguridad nacional desde el 11 de setiembre de 2001.

«Con tropas actualmente sobre el terreno luchando contra nuestros enemigos, mi presupuesto aumenta los gastos de Defensa en 7 por ciento, dinero que servirá para financiar equipamiento, municiones y viviendas para las tropas», señaló Bush.

Si el Congreso, que está dominado por los republicanos, aprueba la propuesta para 2005, el dinero destinado a la seguridad se incrementará 10 por ciento, hasta los 30.500 millones de dólares. El objetivo, dijo Bush en su discurso radio-fónico de los sábados, es «fortalecer la seguridad de nuestras fronteras, aeropuertos y puertos, y mejorar la defensa frente a ataques biológicos».

Además, la propuesta de la Casa Blanca incluye un aumento de los fondos para el FBI en 11 por ciento, lo que incluye un aumento de 357 millones de dólares para gastos en actividades antiterroristas.

La previsión oficial prevé un déficit de 521.000 millones de dólares,
aunque el presidente se ha comprometido a reducirlo a la mitad en un plazo de cinco años, perspectiva que fue puesta en duda incluso por algunos legisladores republicanos.

Estos legisladores expresaron su preocupación por el efecto que el déficit, el más elevado desde la década de los '80, puede tener en las elecciones presidenciales del mes de noviembre. Así lo expresaron esta semana cuando la Casa Blanca presentó la reforma del sistema de asistencia médica para jubilados conocido como «Medicare», cuyo costo por encima de lo previsto añadirá aun más peso al multi-millonario débito de las arcas del Estado. Pero la administración considera que este plan es fundamental para no perder el apoyo de ese sector la población, en el que se incluye a 41 millones de ciudadanos jubilados o discapacitados.

Para tratar de compensar la imagen de presidente derrochador, que heredó un gran superávit fiscal de su antecesor, Bill Clinton, Bush instará también al Congreso a establecer por ley límites al gasto. «Para asegurar que el Congreso observe la disciplina en el gasto, ahora y en el futuro, propongo que se conviertan en ley los límites de gastos», propuso el mandatario estadounidense.

«Este sencillo paso significaría que cada dólar adicional que el Congreso quiera gastar deberá ser equilibrado por la deducción de un dólar en alguna otra partida de los presupuestos», explicó. La oposición demócrata rechazó el plan presupuestario y acusó a Bush de intentar volcar sobre el Congreso la responsabilidad del gigantesco déficit público que afrontan las arcas públicas.

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