Washington (ANSA, EFE) - El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, y su principal aliado en la guerra contra Irak, el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, mostraron ayer el frente unido que esperaban exhibir al mundo y afirmaron que sus tropas combatirán en el Golfo Pérsico «todo el tiempo que sea necesario» para alcanzar la victoria, «incluso meses».
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Bush y Blair iniciaron en la noche del miércoles una cumbre para discutir la marcha de las operaciones militares en el Golfo Pérsico y los detalles sobre el futuro de un eventual Irak «post-Saddam».
Tras la segunda tanda de reuniones en la residencia de Camp David, en Maryland, ambos mandatarios mantuvieron una breve conferencia de prensa en la que coincidieron en señalar que la guerra contra Irak «no es una cuestión de calendario, sino una cuestión de victoria».
En tanto, el primer ministro de Gran Bretaña, Tony Blair, dijo ayer que soldados de su país fueron hechos prisioneros y «ejecutados» por militares iraquíes, un acto que el presidente de Estados Unidos, George W. Bush, calificó de «crimen de guerra».
«Sus sicarios preparados para matar a su propia gente, la exhibición de los prisioneros de guerra y ahora la difusión de esas fotografías de soldados británicos ejecutados», señaló. «Si alguien necesitaba nuevas evidencias de la depravación del régimen de Saddam, esta atrocidad las provee», agregó Blair, quien no ofreció mayores detalles sobre su denuncia.
La primera declaración de los gobernantes aliados estuvo relacionada con sus planes para la «reconstrucción» de Irak. En ese sentido, llamaron a las Naciones Unidas a reanudar inmediatamente el programa «petróleo por alimentos», que permite al gobierno de Bagdad importar comida y otros elementos de primera necesidad para su población con los ingresos de la venta de determinadas cuotas de crudo.
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