Cadena perpetua para el "terrorista del zapato"
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Era el fin de la sesión, y Reid reaccionó con rabia, soltando palabras incomprensibles y de tono amenazante contra el juez.
Los agentes federales se lo llevaron de la sala prácticamente en volandas. Ese fue el único momento en que Reid perdió los nervios, en una sesión de unas dos horas en la que pareció distraído, mordiéndose las uñas y acariciándose la perilla con frecuencia.
Antes de la lectura de la sentencia, el acusado había usado su derecho a intervenir, para admitir su «acción y sus alianzas», en alusión a su pertenencia a Al-Qaeda.
A la sesión asistieron diez de los tripulantes de aquel vuelo 63 de American Airlines del 21 de diciembre de 2001, en el que viajaban 197 personas en total.
Tres azafatas que jugaron un papel esencial para evitar el atentado, pidieron hablar, y las tres lo hicieron para solicitar la cadena perpetua para Reid.
Carole Nelson dijo sentirse «muy feliz de estar ante este tribunal, porque verdaderamente quería hacer estallar (el avión), sin tener la mínima consideración por los pasajeros, ni siquiera (por) los niños». «Había 30 niños, eran las vacaciones de Navidad, había niños hispanos, italianos, aún puedo ver su mira-da», añadió, explicando que fue un «horror» del que no se ha recuperado.
En sus alegatos, el abogado de la defensa afirmó sobre Reid que «no hay malicia en sus puntos de vista», argumentando que la tentativa de atentado tuvo más que ver con sentimientos políticos que con odios concretos. El juez interrumpió al abogado afirmando que Reid «trató deliberadamente de matar gente».
En una conferencia de prensa posterior al juicio, el fiscal federal Michael Sullivan, mostró su satisfacción por una sentencia en consonancia con el deseo del gobierno de que los crímenes terroristas se paguen con condenas severas.


