30 de marzo 2004 - 00:00

Cae fuerte apoyo al gobierno en sondeos

Luiz Inácio Lula Da Silva
Luiz Inácio Lula Da Silva
Brasilia (AFP, ANSA) - El índice de aprobación personal del presidente Luiz Inácio Lula Da Silva cayó de 65,3% en febrero a 59,6% en marzo, reveló ayer una encuesta realizada por el instituto Sensus. La aprobación a su gobierno, en tanto, descendió en ese mismo período de 39,9% a 34,6%, señala la consulta, que confirma el impacto en la opinión pública de las dificultades políticas y económicas que el mandatario está enfrentando al iniciarse su segundo año de gestión.

Pese a que aún es alta, la popularidad de Lula viene registrando una erosión constante en los últimos meses: pasó de 69,9% en diciembre a 65,3% en febrero y a 59,6% en marzo, es decir, una pérdida total de 10,3 puntos porcentuales.

En una tendencia similar, el nivel de desaprobación del mandatario subió de 21% en diciembre a 24,2% en febrero y a 30,5% en marzo (+9,5 puntos).

• Desempeño regular

La labor del gobierno es juzgada todavía con mayor severidad: sólo 34,6% de los brasileños la considera «positiva» (contra 41% en diciembre y 39,9% en febrero), en tanto que 19,4% la considera «negativa» (12,9% en diciembre y 15,1% en febrero). Para 44,7% de los interrogados el gobierno tiene apenas un desempeño «regular».

La encuesta se realizó del 24 al 26 de marzo, con una muestra de 2.000 personas interrogadas en 24 de los 27 estados brasileños.

Según el estudio, la tendencia negativa de la aprobación a Lula y a su gobierno en los últimos meses
se explica más por los malos indicadores sociales que por el impacto del escándalo protagonizado por Waldomiro Diniz, que estalló en febrero con la difusión de un video que mostraba a ese ex asesor del jefe de gabinete José Dirceu pidiendo coimas a un empresario del juego clandestino. Así, 52,8% de las personas interrogadas asegura que «nunca oyó hablar» del caso Diniz, con lo cual el gobierno puede consolarse diciendo que la tormenta levantada por ese episodio está limitada a los ámbitos políticos.

Más preocupante, en cambio, es la pérdida de esperanza de una población que en 2002 eligió masivamente a Lula y a su Partido de los Trabajadores para resolver sus problemas cotidianos. Según la encuesta de Sensus, 68% de los brasileños cree que la pobreza «empeoró» en el país en los últimos seis meses (contra 60,1% en febrero) y 43,9% considera que el gobierno conduce sus acciones de manera «ineficaz» (contra 39,3% que piensa lo contrario).

Los brasileños están, por lo demás, cada vez menos convencidos de que 2004, después de los esfuerzos de rigor fiscal realizados en 2003, será un año de crecimiento: tan sólo 13,6% cree que el país «crecerá mucho» (17,8% en febrero), 41,5% dice que va a «crecer un poco» (47,9% en febrero) y 34,2% afirma que «no va a crecer» (22,9% en febrero).

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