Brasilia (AFP) - José Dirceu, que enfrentó cárcel, exilio y clandestinidad durante la dictadura militar brasileña (1964-'85), fue en 2002 artesano de la victoria electoral del izquierdista Luiz Inácio Lula da Silva y luego se convirtió en su jefe de gabinete, pero su poder se vio rápidamente mermado por escándalos que ayer acabaron por forzar su renuncia.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
«Mi generación y yo nos hemos preparado durante todas nuestras vidas para asumir el poder. No vamos a malograr esta oportunidad», dijo Dirceu, uno de los máximos referentes de la izquierda local, en un almuerzo con editores de prensa en setiembre de 2001, un año antes de la elección que llevó al poder a Lula.
Lula, ex dirigente sindical y fundador del Partido de los Trabajadores (PT) ya había perdido tres elecciones. Fue el «comisario Dirceu», como lo llaman sus adversarios y las víctimas de sus purgas, quien como presidente del PT desde 1995 hasta 2002 llevó al partido hacia el centro, logrando así disipar el recelo de las clases medias y de los ámbitos empresariales.
Lula lo nombró ministro de la Casa Civil (jefe de Gabinete) al instalarse en el Palacio de Planalto en enero de 2003. Sin embargo, su ocaso empezó pocos días después de esa consagración, con la divulgación de un video que mostraba a su asesor Waldomiro Diniz pidiendo coimas que, afirmó, eran para campañas de candidatos del PT y otros partidos a un jefe de juego clandestino de Rio de Janeiro.
Analistas afirman que sus críticas recientes contra la política económica ortodoxa del ministro de Hacienda, Antonio Palocci, tensaron sus relaciones con Lula.
Dirceu, de 59 años, nació en el estado de Minas Gerais el 16 de marzo de 1946, pero se inició en la vida política en San Pablo luego del golpe militar de 1964 contra Joao Goulart, destacándose como líder estudiantil.
Fue detenido en 1968, durante un congreso clandestino de estudiantes, y permaneció en prisión hasta el año siguiente, cuando fue liberado junto con otros dirigentes canjeados por el embajador estadounidense Charles Elbrick, quien había sido secuestrado. Los presos liberados viajaron a Cuba, donde Dirceu permaneció por varios años y recibió entrenamiento militar de guerra de guerrillas, aunque asegura que nunca llegó a participar en una acción armada. Retornó clandestinamente a Brasil en 1975 con un nombre falso y un rostro modificado por una cirugía estética. Se instaló en el sureño estado de Paraná y se casó con una joven de la región que desconocía su verdadera identidad. La esposa descubrió años después que su marido «Carlos», con quien poseía una tienda de ropa masculina, era en verdad un ex preso político. Para ese entonces, la pareja ya tenía un hijo de un año.
Dirceu adhirió al PT después de su fundación en 1980 y llegó a la presidencia de esa agremiación en 1995, cuando comenzó el proceso de moderación política, aislando a los sectores más «radicales».
Dejá tu comentario