Washington - El Congreso de Estados Unidos comenzó ayer una carrera de dos semanas para rescatar al Gobierno federal de una posible paralización por falta de fondos en medio de la pandemia, la primera prueba importante desde la elección para comprobar si los republicanos y los demócratas tienen la intención de cooperar.
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La financiación gubernamental para casi todas las agencias federales vence el 11 de diciembre.
Si la Cámara de Representantes -controlada por los demócratas- y el Senado -bajo control republicano- no logran aprobar una ley de gastos, las consecuencias podrían ser nefastas. Algunas operaciones de atención médica podrían sufrir escasez de personal o interrumpirse en un momento en que los casos de covid-19 en Estados Unidos siguen aumentado. Casi 267.000 personas han muerto en el país como resultado del nuevo coronavirus.
El proyecto de ley de gastos podría ser el vehículo para proporcionar miles de millones de dólares a los gobiernos estaduales y locales y así ayudarlos a gestionar las vacunas contra el coronavirus, que podrían estar disponibles en las próximas semanas o meses.
Trump ya ha advertido que vetaría un proyecto de ley de autorización de defensa de amplio alcance que el Congreso pretende aprobar si se incluye una disposición que elimine los nombres de los líderes confederados de las bases militares.
Los negociadores del Congreso han avanzado en cómo repartir alrededor de 1,4 billones de dólares que deberán ser gastados antes del 30 de septiembre de 2021, el final del año fiscal actual, según un asesor demócrata en la Cámara de Representantes. No obstante, siguen sin resolverse detalles más específicos y las votaciones del pleno de la Cámara Baja y del Senado sobre un proyecto de ley de financiación extendida podrían chocar con la fecha límite del 11 de diciembre.
Aún no está claro si el presidente saliente, Donald Trump, que fue derrotado en las elecciones del 3 de noviembre, cooperará con el esfuerzo en marcha en el Congreso.
Si el Congreso saliente no logra producir un acuerdo presupuestario, el nuevo, que entrará en enero, tendría que arreglar el problema pocas semanas antes de la toma de posesión del presidente electo, el demócrata Joe Biden.




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