20 de junio 2008 - 00:00

Chávez, cada vez con menos amigos

Empezaron los movimientos en el mapa político de América latina: algunos de los incondicionales de Hugo Chávez están tomando distancia de su sombra bolivariana. El líder venezolano, mientras tanto, fue a La Habana a recargar baterías con los hermanos Castro. Para buscar una nueva dosis de revolución o, si es que ésta de verdad declina en la isla, al menos un poco de contención patriarcal.

Veamos. La peligrosa escalada que provocó entre Ecuador y Colombia el ataque del 1 de marzo al campamento de Raúl Reyes, líder de las FARC, llegó a su fin. La semana próxima Bogotá y Quito reanudarán sus relaciones diplomáticas, interrumpidas a partir del conflicto. Bastante contribuyó en esto España, con la gira reciente de su canciller, Miguel Angel Moratinos, y su secretaria de Estado para Iberoamérica, Trinidad Jiménez, por Colombia, Ecuador y Venezuela.

Las pruebas -parecen inapelables- que aportaron las computadoras de Reyes sobre la relación con las FARC del presidente Chávez y del gobierno ecuatoriano de Rafael Correa hicieron que estos mandatarios pusieran sus barbas en remojo. A fines de la semana pasada tanto Chávez como Correa pidieron el desarme de las FARC.

Pero Quito fue más allá en su toma de posición política: el viernes 13 renunció al ALBA (Alternativa para las Américas, que incluye a Cuba, Bolivia, Nicaragua, Dominicana y Venezuela), creada en 2004 para contrarrestar el ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), promovida por los EE.UU.

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  • El rechazo se produce después de conocerse una sensible baja de la imagen de Correa en la opinión pública y la posibilidad, cada vez más cierta, de que pierda el referendo por la reforma constitucional ecuatoriana.

    Brasil también ya les está dando vuelta la espalda a los megaproyectos chavistas. Claro, con la sordina y el disimulo que sólo Brasilia sabe imponer. Se cayó definitivamente el Gasoducto del Sur. En un sello de goma quedó el Banco del Sur. El ingreso de Venezuela al Mercosur, por otra parte, anda traspapelado bajo las elecciones de Paraguay, el conflicto interno argentino y la crisis económica y alimentaria mundial.

    Los parlamentarios brasileños, en el ínterin, están de parabienes por no tener que pronunciarse. Petrobras, sin duda, fue la que asestó el golpe más contundente: dejó en un limbo las inversiones conjuntas con PDVSA para la franja del Orinoco. Y lo peor: las está redireccionando a Perú.

    Para completarla, Cuba dio con un yacimiento de petróleo y gas frente a la costa norte de la isla, con una producción estimada en 525.000 barriles diarios. Hoy Cuba consume 145.000 barriles por día y, de ellos, 92.000 se los entrega Venezuela. Como era de prever, la poderosa Petrobras ya merodea por las inmediaciones para concretar negocios de exploración (comienzan en 2009).

    Aunque el descubrimiento traería, quizás, un cambio mucho más radical: un golpe de timón en la política exterior de los EE.UU. Ya hay movimientos en el Congreso de Washington para levantar el embargo a la isla, implantado en 1962.

    Lógico, ya que según las estimaciones, una vez que estuviera en plena producción el nuevo yacimiento, a Cuba le estarían sobrando 380.000 barriles diarios, que podría venderles a sus vecinos más cercanos: los norteamericanos de Florida, a apenas 50 millas de distancia. Una ganga. En tal sentido ya hay dos multinacionales petroleras de EE.UU. que estarían «lobbeando» fuertemente en Capitol Hill y en La Habana. Resta saber, todavía, qué movimiento de fichas puede hacer Chávez si Cuba, devenida exportadora de petróleo, gira su mirada hacia las costas norteamericanas.

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