Chávez contra prensa: quitaría permisos a TV
Que avance el autoritarismo en Venezuela lamentablemente ya no sorprende. Con el dinero que le deja el petróleo en precios récord, lentamente Hugo Chávez, virtual socio ya del Mercosur, avanza sobre cualquier grado de oposición que aún existe en ese país. Ayer amenazó con revocar licencias a la televisión privada que se opone a su «revolución». Lo mismo con la radio. Después de haber creado una milicia popular adicta, entregó ayer al ejército regular los primeros 30.000 fusiles que compró a Rusia. Aviones y helicópteros vienen en camino con la alegada excusa de hacer frente a una supuesta invasión norteamericana. Toma estas decisiones Chávez como si el dato de pobreza que hoy existe en Venezuela -supera 40%- no fuera real. Bolivia va en igual camino. Evo Morales, con muchos menos recursos que el venezolano, ayer rindió honores al Che Guevara en La Higuera, donde fue abatido. Implica esto en Bolivia vulnerar un arraigado tabú político, más si se involucra en el acto a las fuerzas armadas como incómodas participantes. En su discurso dedicó loas al castrismo y a Venezuela. Ya servicios de inteligencia cubanos y de Chávez están radicándose en el país vecino. Son todos retrocesos de la democracia en la región. Muy preocupante.
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Hugo Chávez entregó ayer 30 mil rifles de asalto de fabricación rusa a la fuerza armada venezolana.
Preocupa el cariz militarista y autoritario que va tomando su gobierno.
Con curiosa lógica, Chávez señaló: «Hemos dado más que una demostración de que no somos autoritarios ni arbitrarios. Preferimos siempre llamar a la unidad, pero hay algunos que jamás van a oír ese llamado».
«Tenemos que actuar y hacer cumplir la Constitución para proteger a nuestro pueblo, para proteger la unidad nacional, porque eso es todos los días, mensajesdirigidos al odio, al irrespeto a las instituciones, a la duda de unos contra otros, los rumores, guerra psicológica para dividir la nación, para debilitarla y para destruirla», dijo.
El presidente afirmó que el Estado no puede continuar dando concesiones a «un pequeño grupo de personas» para que usen el espacio radioeléctrico «contra nosotros mismos en nuestras propias narices».
En tanto, el bolivariano volvió a vestirse de militar para entregar a la fuerza armada los recién adquiridos fusiles de asalto rusos Kalashnikov, al tiempo que advirtió a Estados Unidos que no intente ninguna acción contra su país.
El mandatario izquierdista consideró la entrega de 30.000 AK-103, de un total de 100.000 comprados, un acto de libertad y soberanía frente a los intentos de Washington de bloquear la venta de armas al país sudamericano.
«Es un acto de victoria. Con este acto de hoy, estamos derrotando la pretensión hegemónica imperialista del gobierno de los Estados Unidos», dijo.
Washington ha dicho que le preocupan las compras militares del país sudamericano, que afirma que necesita modernizar sus equipos y niega estar llevando adelante una carrera armamentista.
«Patria o muerte. Este es el mejor fusil del mundo», dijo varias veces el gobernante, un teniente coronel retirado, al entregar las armas a los oficiales de las distintas ramas de la fuerza armada, cuyos representantes tenían sus caras pintadas tipo camuflaje.
Los fusiles sustituirán a los FAL belgas comprados en la década del 50. El resto de las armas llegará en dos entregas: en agosto y a finales de 2006. Washington, en agrio enfrentamiento verbal con Caracas, prohibió a mediados de mayo la venta de armas estadounidenses a Caracas, al considerar que el gobierno del presidente Hugo Chávez, fiero crítico del presidente estadounidense, George W. Bush, no hacía lo suficiente en la lucha contra el terrorismo. Venezuela comprará, además, otro lote de helicópteros y un grupo de aviones de combate rusos Sukhoi, que reemplazarían a los actuales F-16.




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