Rio de Janeiro, Caracas y Washington (ANSA, AFP) - El presidente venezolano, Hugo Chávez, sorprendió ayer al proponer una reconciliación a los Estados Unidos y al tomar, por primera vez, cierta distancia de Fidel Castro, profundizando el perfil más moderado que ha pretendido mostrar tras su triunfo en el referéndum revocatorio del último domingo.
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«Estamos interesados en recuperar el nivel de relación que teníamos con el gobierno de Bill Clinton», dijo el mandatario venezolano en un reportaje publicado ayer por el diario brasileño «O Globo».
Chávez, que según los últimos datos oficiales se impuso con 59% de los votos, señaló que «hasta el mismo (George) Bush reconoció el triunfo» y admitió que está evaluando «con atención» las declaraciones llegadas desde EE.UU. a partir del domingo.
• Facturas
Pese a su nuevo tono, no pudo evitar pasarle facturas al republicano. «Creo que ellos percibieron que perderían, porque esta derrota también es de Bush. Pero fueron más pragmáticos e inteligentes que la oposición venezolana (...) Washington no cometió el mismo error que en 2002, cuando apoyó el golpe de Estado», dijo.
Aunque reafirmó su amistad con el dictador Fidel Castro («es un ejemplo de coraje y constancia. Por encima de todo, hoy somos compañeros», dijo), tomó una cierta distancia de él. Afirmó que es su « discípulo, pero hasta cierto punto». Remarcó que tiene algunas diferencias con él y -lejos de hablar de «revolución» como hasta hace poco-describió las coincidencias entre ambos como «una visión común y una profunda sensibilidad sobre la justicia social». El canciller venezolano, Jesús Pérez, se expresó en el mismo sentido, afirmando que la relación con Cuba busca una colaboración en materia de desarrollo social, pero en ningún caso «cubanizar» Venezuela.
• Experiencia
«No queremos 'cubanizar' Venezuela. Lo que buscamos es la experiencia en salud, alfabetización y programas sociales que tienen los cubanos», prosiguió.
En la actualidad, Caracas suministra a La Habana 53.000 barriles diarios de petróleo subsidiado -un tercio del consumo de la isla-, mientras unos 14.000 médicos y técnicos deportivos cubanos trabajan en Venezuela.
Desde Estados Unidos, en tanto, se encargaron de dejarle claras a Chávez algunas cosas que deberá cambiar en su gobierno para que las relaciones puedan mejorar. El subsecretario del Tesoro para Asuntos Internacionales, John Taylor, lo exhortó ayer a dejar atrás el intervencionismo, a guiarse por las reglas del mercado y a alentar al sector privado.
«El desafío de Venezuela, sin importar cuál sea el precio del petróleo, es regresar a un acercamiento más orientado hacia el mercado, menos intervencionista», explicó.
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