Caracas - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, tendió ayer una mano a los militares insurrectos al aceptar que la concesión de una amnistía sea uno de los asuntos que trataría una eventual mesa de negociación entre el gobierno y la oposición. Poco antes, Chávez había manifestado que no temía medirse electoralmente con la oposición en un referéndum, siempre que sea constitucional, y que estaba dispuesto a hablar de todo con la oposición.
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El presidente admitió, tras la misión media-dora de la OEA, la posibilidad de una salida electoral a la grave crisis que vive Venezuela, reclamada por la oposición y apoyada por Estados Unidos, aunque rechazó hacerlo bajo presión.
En rueda de prensa con corresponsales extranjeros, Chávez dijo: «No podemos, porque un grupo presione, decir (que) vamos a elecciones ya. Si ese fuera el método, imagínense la desestabilización en la que entraríamos», al asegurar que esta práctica podría extenderse y «un país así si termina en guerra».
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