Chávez revive a Fidel y amenaza a los bolivianos

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Santa Clara, Cuba (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, advirtió ayer en Cuba que su país no se quedará «de brazos cruzados» si la oposición boliviana derroca o asesina a Evo Morales, lo que podría provocar «un Vietnam de la guerra». En tanto, durante su programa «Aló Presidente», conversó al aire una hora y cuarto por vía telefónica con el dictador cubano Fidel Castro.

«Si la oligarquía boliviana, Dios no lo quiera, lograra derrocar a Evo o asesinarlo, ustedes sepan, oligarcas de Bolivia, que el gobierno de Venezuela, que los venezolanos no nos vamos a quedar de brazos cruzados. Sépanlo», dijo Chávez en tono amenazante.

Chávez realizó su programa dominical «Aló, Presidente» en Santa Clara, centro de Cuba, en honor al guerrillero Ernesto Che Guevara, quien lanzó en los años 60 la consigna de crear «uno, dos, tres Vietnam» en la lucha contra Estados Unidos.

«Tengan mucho cuidado», dijo Chávez, ya que « entonces no será el Vietnam de las ideas, no será el Vietnam de la Constituyente, sería entonces, a lo mejor, Dios no lo quiera, el Vietnam de las ametralladoras, el Vietnam de la guerra. Sépanlo», declaró.

El presidente venezolano, aliado de los gobiernos de Cuba, Ecuador, Nicaragua y Bolivia, dijo que «sabemos de las conspiraciones contra Evo Morales y los intentos del imperio de derrocar a Evo, porque Evo es de los que no se venden». Añadió que su aliado boliviano «tampoco es bruto, es inteligente, tiene coraje y tiene valor».

Chávez aseguró que la oposición boliviana, valiéndose de «artimañas y terrorismo», ha boicoteado la Constituyente, que está por terminar «sin poder aprobar un solo artículo».

La visita de Chávez permitió a los cubanos escuchar en directo a Castro por primera vez desde que se enfermó y ver un video en el que aparece animado tras cerca de quince meses de convalecencia.

Durante poco más de hora y cuarto, Chávez y Castro conversaron por teléfono sobre los temas más polémicos durante la edición especial transmitida desde Santa Clara, donde reposan los restos del Che.

Antes de la conversación, la televisión local emitió un video de unos diecisiete minutos como síntesis del encuentro mantenido el sábado durante cuatro horas entre Chávez y Castro. Las imágenes mostraron al dictador, de 81 años, vestido con ropa deportiva, delgado, demacrado pero animado, algo más recuperado que en fotografías y videos anteriores difundidos en la isla, aunque muy lejos de la estampa del comandante enfundado en su uniforme verde oliva.

«El está restablecido», indicó Chávez, después de que Castro terminara el diálogo para «tomar unas pastillas», no sin advertir antes que iba a seguir el programa por televisión desde el lugar en el que convalece, que se mantiene en secreto.

La intervención de Castro en el programa de Chávez, durante meses convertido en una suerte de portavoz de La Habana sobre la evolución del líder cubano, permitió escuchar a ambos charlando sobre los temas clásicos en sus encuentros, desde la fortaleza de los valores revolucionarios en América latina a las críticas contra el « imperio», el capitalismo y las oligarquías. «Las ideas de esa revolución están sembradas en toda América latina, y las circunstancias de hoy son mas propensas que nunca para que broten esas ideas y esa revolución de la que habló el Che», señaló Castro.

«La integración de Américalatina y el Caribe nos va a permitir sumarnos con éxito a un mundo pluripolar. Sólo la unión nos hará fuertes», apuntó por su parte Chávez, que no escatimó elogios para el jefe de la revolución. «Tu nunca morirás, te quedaste para siempre en este continente y en estos pueblos, y esta revolución del Che está más viva que nunca y nos encargaremos de seguir avivando la llama», dijo el venezolano, que se refirió a Castro como el «padre de los revolucionarios», un « maestro», un «sembrador de conciencias».

Fidel Castro había aparecido por última vez en público el 26 de julio de 2006 y apenas cinco días después se vio obligado a delegar el poder en su hermano menor, el general Raúl Castro, por la grave enfermedad intestinal que lo mantiene alejado del poder.

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