Se impuso Boric en Chile tras una votación histórica y aviva a la izquierda latinoamericana

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El candidato de 35 años, obtuvo el 55,87% de los votos, frente al 44,13% de su rival de extrema derecha José Antonio Kast. Con su triunfo le abrió las puertas del poder a los jóvenes que desde 2006, de la mano de múltiples manifestaciones, agrietaron un modelo que se creía tallado en piedra.

Chile adoptó un nuevo color político a más de 30 años del retorno de la democracia, avivando la llama de la izquierda latinoamericana. El izquierdista Gabriel Boric se impuso en la segunda vuelta con el 55,87% de los votos por sobre el candidato de ultraderecha José Antonio Kast con cerca del 100% de las mesas electorales escrutadas.

Los comicios fueron observados de cerca por los países de la región, en momentos en que la puja por el poder parece haberse reducido a dos modelos antagónicos y sin matices (aunque así no lo fuese), estableciendo un statu quo dominante en cada contienda electoral de los últimos años.

Si bien el otrora líder estudiantil se mostró poco o nada con presidentes y candidatos del extranjero que le han manifestado su apoyo explícito, como Luiz Inácio Lula da Silva, por ejemplo, estos resultados podrían ser otro eslabón de una tendencia de un giro al centro-izquierda en América del Sur que de aire a un nuevo sentimiento comunitario. Las cartas ya están sobre la mesa: el expresidente de Brasil lidera la intención de voto de cara a los comicios de octubre de 2022. Igual que Gustavo Petro en a cinco meses de las presidenciales en Colombia.

Durante la campaña el presidente electo miró sólo hacia adentro. Las pistas sobre sus posiciones en política exterior, y especialmente hacia Argentina, las dejó plasmadas en sus redes sociales mucho antes de lanzarse a las grandes ligas. En 2019, tras el triunfo de Alberto Fernández frente a Mauricio Macro, escribió: “Los resultados dan cuenta de cómo las recetas neoliberales no resisten la prueba democrática”.

Más atrás en 2013, siendo él vocero del movimieto estudiantil, corrigió al entonces embajador británico en Chile, Jon Benjamin, quien había publicado una fotografía en las Islas Malvinas comentando: “Una linda foto en pleno verano en las Islas Falkland con los pingüinos felices”. Boric replicó “Malvinas, viejo. Malvinas argentinas”.

Pero Boric, cabeza de la coalición Frente Amplio, rompe con algunos preconceptos agitados desde la trinchera rival: más de una vez en campaña ha tomado distancia de los Gobiernos de Venezuela y Nicaragua, denunciando deficiencias democráticas. Los matices y las grandes diferencias, sí existen.

Tiempo de saldar

Con su triunfo, Boric le abrió las puertas del poder a los jóvenes que desde 2006, de la mano de múltiples manifestaciones, agrietaron un modelo que se creía tallado en piedra, bendecido por su estabilidad a costa de la inequidad.

Boric triunfó en estos comicios con propuestas de cambios abismales. Sus ideas son las mismas que defendieron en la calle semana tras semana, las generaciones que tomaron la Plaza Italia, hoy rebautizada “Dignidad”. Educación y salud públicas, estado de bienestar, cuidado ambiental y sobre todo: igualdad de oportunidades.

"Nuestro proyecto significa avanzar en más democracia y defender y cuidar el proceso constituyente, motivo de orgullo mundial", dijo el domingo a la noche sobre la nueva Carta Magna que se redacta.

"Vamos a expandir los derechos sociales y lo haremos con responsabilidad fiscal. Lo haremos cuidando nuestra macroeconomía", afirmó frente a la multitud. "Lo haremos bien ya que aquello permitirá mejorar las pensiones y la salud sin que posteriormente tengamos que retroceder", agregó.

Pero para responder a las demandas y las expectativas, Boric necesitará de alianzas en el Congreso. Los próximos días serán cruciales para asegurarse una coalición que le permita gobernar más allá de los respaldos del FA, que aglutina a partidos pequeños, y del Partido Comunista. Toda la atención girará en torno de los socialistas, exmiembros de la Concertación, quienes están divididos sobre la posibilidad de sumarse al gobierno.

El presidente electo lo adelantó tras confirmarse la victoria: “Los tiempos que vienen no serán fáciles. Deberemos enfrentar a las consecuencias sociales, económicas y sanitarias de la peor pandemia que ha vivido nuestro país en más de un siglo".

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