28 de septiembre 2006 - 00:00

Cierre hoy de campaña en Brasil. Lula: "La corrupción es anterior"

Luiz InácioLula da Silvadio anoche unesperadodiscursotelevisado enel quearremetiócontra laoposición.Según lasúltimasencuestas elpresidenteserá reelectoel domingo.
Luiz Inácio Lula da Silva dio anoche un esperado discurso televisado en el que arremetió contra la oposición. Según las últimas encuestas el presidente será reelecto el domingo.
San Pablo - El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, salió ayer a buscar los últimos votos que le aseguren el domingo su reelección en primera vuelta, para lo que le pagó a la oposición socialdemócrata con la misma moneda que ésta ha venido usando contra él en los últimos días: con acusaciones de corrupción.

«La esencia de lo que se está discutiendo es que la 'mafia de las sanguijuelas' empezó en el gobierno anterior. Lo que pasa es que mi gobierno empezó a sacar la basura que estaba debajo de la alfombra. Yo trabajo para que todo sea investigado, porque el pueblo brasileño no puede convivir con denuncias y denuncias que nunca se investigan.»

Así se expresóen una esperada entrevista a la cadena televisiva Rede Record, la última de la campaña y una de sus contadas apariciones mediáticas de los últimos días, que en ningún caso incluyeron a la prensa, que lo cruzó duramente.

  • Investigación

  • Con lo dicho se refirió al escándalo por el intento de compra por parte de hombres de su campaña de una carpeta que presuntamente implicaba al candidato socialdemócrata a la presidencia, Geraldo Alckmin, y, sobre todo, al hombre de éste para la gobernación de San Pablo, José Serra.

    El caso que está en el fondo del tan mentado «dossier» es el de la compra por el Estado de ambulancias sobrefacturadas, un fraude de más de 50 millones de dólares manejado por la llamada «mafia de las sanguijuelas», que comenzó a operar durante la gestión de Serra en el Ministerio de Salud en el gobierno de Fernando Henrique Cardoso. El caso involucra hoy a nada menos que 84 legisladores, que al parecer introducían dolosamente enmiendas presupuestarias para la adquisición de esos vehículos para sus municipios, y 31 alcaldes, de los que, se dice, amañaban licitaciones.

    En sus declaraciones, formuladas desde Brasilia, Lula da Silva insistió en tono airado que « vamos a investigar, le duela a quien duela, sea gente del gobierno o de la oposición. Quien haya cometido un delito, deberá pagar». Además, resaltó su gestión de gobierno que, dijo, «mejoró a Brasil de forma extraordinaria. La pobreza bajó, el empleo subió, lo mismo que los ingresos de los trabajadores, todo con baja inflación. Y todavía podemos hacer más», prometió para un segundo mandato.

    Las declaraciones de Lula se produjeron tras una jornada de fuerte polémica acerca de su participación o no en el último debate televisivo entre los candidatos, que se realizará esta noche. Según pudo averiguar este enviado, los asesores del presidente están divididos: unos sostienen que no vale la pena exponerse a un debate agrio que girará casi exclusivamente en torno a la corrupción, sobre todo cuando está adelante en las encuestas; otros, en tanto, piensan que lo más peligroso es dejar la silla vacía, dejando a quienes sí asistan descargar todo tipo de acusaciones.

  • Oportunidad

    Un puñado de votos ganados o perdidos definirá si hay festejo el domingo a la noche o si habrá que pelear en un ballottage, enfrentando una campaña nueva y seguramente más salvaje que ésta, lo que es mucho decir.

    Tres horas antes de que empieceel debate televisivo, Lula hará su cierre de campaña en Sao Bernardo do Campo, populosa ciudad obrera próxima a San Pablo donde comenzó su vida sindical y política. ¿Llegará a tiempo a Rio, donde acontecerá aquél?

    Alckmin no dejó pasar la oportunidad de azuzar a Lula para que se exponga esta noche ante las cámaras. «Si sigue este gobierno despilfarrador y ladrón, Brasil no encontrará la puerta del desarrollo», dijo, lapidario, a una radio local.

    Mientras, el «dossiergate» deparó ayer novedades. Entre ellas, la peor para el gobierno fue el pedido de prisión preventiva para los seis acusados, todos miembros de la campaña petista hasta la semana pasada y algunos muy (demasiados) próximos a Lula. Sin embargo, esto sólo podrá hacerse efectivo después de las elecciones.
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