Los polémicos subsidios al agro se encuentran en la base de la actual pelea de Gran Bretaña con Francia y Alemania por el presupuesto de la Unión Europea para el período 2007-2013.
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La UE, Estados Unidos y Japón gastan unos 300.000 millones de dólares por año en subsidios agrícolas, lo que distorsiona los precios internacionales y el comercio mundial, y perjudica a países productores de granos y carne como la Argentina, Brasil, Australia y otros.
En la actualidad, los subsidios a la agricultura europea insumen 40% de todo el presupuesto de la UE, tanto para la producción como para la exportación.
Benefician a sólo 5% de la población del bloque -sobre todo en Francia- y equivalen a 2% de la producción comunitaria.
Francia es el país europeo que más se beneficia con este fondo, obteniendo unos 10.000 millones de euros por año. Como contrapartida, Gran Bretaña, país con un pequeño sector agrícola, casi no obtiene dividendos. Así, en 1984 la entonces primera ministra, Margaret Thatcher, negoció el llamado «cheque británico», un reembolso que hoy llega a unos 4.600 millones de euros, para no hipertrofiar el aporte británico al presupuesto de la UE.
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