Comienza hoy cónclave por el nuevo Papa
Ciento quince cardenales de todo el mundo comenzarán a definir hoy en el Vaticano quién será el próximo papa. El cónclave, que se realizará en el mayor de los secretos, tendrá sus primeras votaciones, las que indicarán el perfil del sucesor de Juan Pablo II. Ese sigilo no evita que se advierta una clara división entre los cardenales. Por un lado, están los seguidores del alemán Joseph Ratzinger, conservadores, y por el otro, los modernizadores, quienes pretenden introducir en el debate elementos como el sacerdocio femenino o el celibato pero que, a priori, parecen numéricamente en desventaja. Todas las opciones están abiertas, tanto en lo ideológico como en el origen del nuevo pontífice, sin que se descarte que éste sea un latinoamericano, como el argentino Jorge Bergoglio. Pero algo es claro: la enorme figura de Juan Pablo II influirá con fuerza en el cónclave, ya que ni los cardenales ni los fieles podrán optar por alguien que vaya demasiado a la zaga de éste en cuanto a carisma y liderazgo.
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Los cardenales que elegirán al nuevo papa, ayer, durante una misa en la Basílica de Pedro. Tras el luto por la muerte de Juan Pablo II, comienza hoy el cónclave para escoger a su continuador.
Otro aspecto clave es cómo jugarán los cardenales que pertenecen a órdenes o son cercanos a comunidades de peso. El mexicano Norberto Rivera Carrera es muy próximo a los Legionarios de Cristo, una organización creada en México y con fuerte presencia en España, ubicada incluso a la derecha del Opus Dei. La Obra fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer cuenta con el español Julián Herranz y el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani. Cuatro cardenales son franciscanos, entre ellos el papable brasileño Claudio Hummes; tres, jesuitas (Jorge Bergoglio); y tres, salesianos (el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga).
El cardenal Ersilio Tonini forma parte del Colegio Sacro aunque no vota porque supera los 80. Participó de las discusiones de los últimos quince días y fue uno de los pocos que se animó a hablar ayer. Entrevistado por la RAI, Tonini dejó saber un comentario que escuchó de un colega. «Después de un papa -como Juan Pablo II- de tanto vigor y de tanta doctrina, habrá un papa pastor, no será un papado de transición. El tiempo que viene será diverso del de ayer.» Cuando se habla de un papa transitorio se piensa en el bávaro Ratzinger, que el sábado celebró los 78 y padece diabetes. Se ha dicho que es «el guardián del dogma», que sostiene la primacía de la verdad católica por encima de cualquier otra, aunque ayer el diario conservador británico «The Daily Telegraph» dio un paso más. Lo llamó «el Rottweiler de Dios». ¿En qué pensará Ratzinger cuando esta noche cruce su mirada con Bergoglio o el papable austríaco Cristoph Schonborn?
La elección se rige bajo la Constitución Apostólica Universi Dominici Gregis que Juan Pablo II sancionara el 22 de febrero de 1996. El arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, será el encargado de velar el cumplimiento de la norma y de asistir a algún cardenal que necesite algo.
• Aislados
Tras el juramento de los cardenales ante el «Juicio Final» de Miguel Angel, éstos permanecerán en Santa Marta aislados de comunicaciones externas, a un kilómetro de la Sixtina, aunque podrán salir a pasear por el área vaticana para meditar. La Domus Sanctae Marthae, el edificio de cinco pisos que aloja a los cardenales, fue construido por iniciativa de Juan Pablo II. Karol Wojtila padeció en el cónclave que lo eligió las incomodidades de habitaciones sin duchas y con las ventanas selladas, y decidió mandar a construir la residencia en el lugar donde funcionara el antiguo hospicio.
Los 58 cardenales europeos, 20 latinoamericanos, 14 norteamericanos, 11 africanos, 10 de Asia y 2 de Oceanía ocupan casi todas las habitaciones disponibles (128), asignadas por sorteo. Sólo dos cardenales no fueron designados por Juan Pablo II. Ratzinger y el estadounidense William Baum, nombrados por Pablo VI.




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