18 de abril 2005 - 00:00

Comienza hoy cónclave por el nuevo Papa

Ciento quince cardenales de todo el mundo comenzarán a definir hoy en el Vaticano quién será el próximo papa. El cónclave, que se realizará en el mayor de los secretos, tendrá sus primeras votaciones, las que indicarán el perfil del sucesor de Juan Pablo II. Ese sigilo no evita que se advierta una clara división entre los cardenales. Por un lado, están los seguidores del alemán Joseph Ratzinger, conservadores, y por el otro, los modernizadores, quienes pretenden introducir en el debate elementos como el sacerdocio femenino o el celibato pero que, a priori, parecen numéricamente en desventaja. Todas las opciones están abiertas, tanto en lo ideológico como en el origen del nuevo pontífice, sin que se descarte que éste sea un latinoamericano, como el argentino Jorge Bergoglio. Pero algo es claro: la enorme figura de Juan Pablo II influirá con fuerza en el cónclave, ya que ni los cardenales ni los fieles podrán optar por alguien que vaya demasiado a la zaga de éste en cuanto a carisma y liderazgo.

Los cardenales que elegirán al nuevo papa, ayer, durante una misa en la Basílica de Pedro. Tras el luto por la muerte de Juan Pablo II, comienza hoy el cónclave para escoger a su continuador.
Los cardenales que elegirán al nuevo papa, ayer, durante una misa en la Basílica de Pedro. Tras el luto por la muerte de Juan Pablo II, comienza hoy el cónclave para escoger a su continuador.
Ciudad del Vaticano - El dolor de los católicos por la muerte de Juan Pablo II cede el protagonismo a la expectativa por la elección del papa número 265 de la historia. Hoy, por la tarde, cerca de las 19, hora de Roma, podría verse la primera fumata, después de casi 27 años. ¿Blanca, negra, o gris confuso como cuando fue electo Juan Pablo I? Los 115 cardenales que participan del cónclave sobre 117 habilitados por la edad -dos electores menores de 80 están ausentes por problemas de salud, el mexicano Adolfo Antonio Rivera Suárez y el filipino Jaime Sin- se alojan desde ayer en la residencia Santa Marta, ubicada a la derecha de la Basílica de San Pedro.

La agenda de hoy indica que por la mañana se celebrará la misa abierta al público Pro Eligendo Romano Pontifice en la Basílica de San Pedro, y a las 16.30, los electores jurarán en el Aula de las Bendiciones, para luego caminar orando hasta la Capilla Sixtina. Desde entonces, «extra omnes», afuera todos los que no tengan que ver con el cónclave.

Los electores tuvieron anoche la primera cena en el comedor de Santa Marta, repartidos en mesas con siete sillas cada una. ¿Cuál de ellos se habrá animado a elogiar especialmente a alguno de los presentes? Hasta los menos creyentes darían lo que no tienen para observar las miradas sigilosas, el más mínimo gesto, que devele alguna clave de la decisión de los «príncipes» de la Iglesia mientras se reúnen en los salones de la residencia.

Será difícil satisfacer a los curiosos; el secreto es la norma de la ocasión. Cocineros, médicos, religiosos, asistentes, en suma, todos los que están relacionados con el cónclave, juraron el fin de semana guardar silencio sobre lo que allí ocurra. Por ahora hay lugar a especulaciones. Marco Politi, experto en el Vaticano del diario «La Repubblica», titulaba su crónica de ayer: «Martini y Ratzinger, los cardenales se dividen». La división a la que alude no es tanto en cuanto a que sean candidatos el conservador alemán y el jesuita italiano sino a que el resto de los cardenales parece encolumnarse detrás de sus movimientos.

• Caída

Según Politi, «los adversarios de Ratzinger sostienen que sus votos cayeron a treinta y cinco». Sobre Martini, quien padece una enfermedad degenerativa, la prensa italiana coincide en que impulsa para el papado a su sucesor como arzobispo de Milán, Dionigi Tettamanzi.

Otro aspecto clave es cómo jugarán los cardenales que pertenecen a órdenes o son cercanos a comunidades de peso. El mexicano
Norberto Rivera Carrera es muy próximo a los Legionarios de Cristo, una organización creada en México y con fuerte presencia en España, ubicada incluso a la derecha del Opus Dei. La Obra fundada por Josemaría Escrivá de Balaguer cuenta con el español Julián Herranz y el arzobispo de Lima, Juan Luis Cipriani. Cuatro cardenales son franciscanos, entre ellos el papable brasileño Claudio Hummes; tres, jesuitas (Jorge Bergoglio); y tres, salesianos (el hondureño Oscar Rodríguez Maradiaga).

El cardenal
Ersilio Tonini forma parte del Colegio Sacro aunque no vota porque supera los 80. Participó de las discusiones de los últimos quince días y fue uno de los pocos que se animó a hablar ayer. Entrevistado por la RAI, Tonini dejó saber un comentario que escuchó de un colega. «Después de un papa -como Juan Pablo II- de tanto vigor y de tanta doctrina, habrá un papa pastor, no será un papado de transición. El tiempo que viene será diverso del de ayer.» Cuando se habla de un papa transitorio se piensa en el bávaro Ratzinger, que el sábado celebró los 78 y padece diabetes. Se ha dicho que es «el guardián del dogma», que sostiene la primacía de la verdad católica por encima de cualquier otra, aunque ayer el diario conservador británico «The Daily Telegraph» dio un paso más. Lo llamó «el Rottweiler de Dios». ¿En qué pensará Ratzinger cuando esta noche cruce su mirada con Bergoglio o el papable austríaco Cristoph Schonborn?

La elección se rige bajo la Constitución Apostólica
Universi Dominici Gregis que Juan Pablo II sancionara el 22 de febrero de 1996. El arzobispo argentino Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaría de Estado del Vaticano, será el encargado de velar el cumplimiento de la norma y de asistir a algún cardenal que necesite algo.

• Aislados

Tras el juramento de los cardenales ante el «Juicio Final» de Miguel Angel, éstos permanecerán en Santa Marta aislados de comunicaciones externas, a un kilómetro de la Sixtina, aunque podrán salir a pasear por el área vaticana para meditar. La Domus Sanctae Marthae, el edificio de cinco pisos que aloja a los cardenales, fue construido por iniciativa de Juan Pablo II. Karol Wojtila padeció en el cónclave que lo eligió las incomodidades de habitaciones sin duchas y con las ventanas selladas, y decidió mandar a construir la residencia en el lugar donde funcionara el antiguo hospicio.

Los 58 cardenales europeos, 20 latinoamericanos, 14 norteamericanos, 11 africanos, 10 de Asia y 2 de Oceanía ocupan casi todas las habitaciones disponibles (128), asignadas por sorteo. Sólo dos cardenales no fueron designados por Juan Pablo II. Ratzinger y el estadounidense
William Baum, nombrados por Pablo VI.

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