11 de diciembre 2018 - 00:05

May aplazó el voto del "brexit" para eludir una derrota de alto riesgo

La primera ministra conservadora admitió que el pacto negociado con la Unión Europea iba a fracasar en el Parlamento, que debía tratarlo hoy. Golpe a la libra.

Precavida. Theresa May reconoció que su decisión de evitar la votación del brexit en el Parlamento respondió a su seguro fracaso.
Precavida. Theresa May reconoció que su decisión de evitar la votación del "brexit" en el Parlamento respondió a su seguro fracaso.

Londres - En un esfuerzo por evitarse una derrota que podría desalojarla del poder y por salvar un acuerdo de “brexit” condenado al fracaso, la primera ministra Theresa May decidió suspender el voto crucial del Parlamento, que estaba previsto para hoy, y dirigirse de nuevo a sus socios europeos con las “preocupaciones” expresadas por los diputados británicos.

“El acuerdo habría sido rechazado por un margen significativo, por lo tanto aplazaremos la votación prevista para mañana”, afirmó ayer May ante la Cámara de los Comunes. Inmediatamente después, la libra esterlina acentuaba su caída y perdía más del 1,5% frente al dólar.

El texto, fruto de 17 meses de difíciles negociaciones con Bruselas, choca con el rechazo de la oposición laborista, los centristas liberal-demócratas, los nacionalistas escoceses, los unionistas norirlandeses del DUP -en cuyo apoyo se basa la mayoría parlamentaria de May- y hasta un centenar de conservadores rebeldes, ya sea proeuropeos o euroescépticos.

El punto más conflictivo es el denominado “backstop” o “red de seguridad”, un mecanismo ideado para evitar la reinstauración de una frontera dura en la isla de Irlanda que amenace el Acuerdo de Paz de 1998, que puso fin a 30 años de sangriento conflicto.

Los defensores del “brexit” temen que el Reino Unido quede permanentemente atrapado en las redes europeas y presionaron para que May renegocie el “backstop” durante la cumbre europea de este jueves y viernes en Bruselas.

El “brexit” no estaba en la agenda de esa reunión, prevista desde hace meses, pero tras esta decisión amenaza con llevarse el protagonismo.

“Iré a ver a mis homólogos de otros países miembros y hablaré con ellos de las preocupaciones claras expresadas por esta cámara”, afirmó May, al tiempo que hacía de nuevo hincapié en el peligro de rechazar el texto.

“Mientras no logremos ratificar un acuerdo, aumenta el peligro de un ‘brexit’ sin acuerdo” de catastróficas consecuencias para la economía británica, advirtió, antes de agregar que su Gobierno acelerará los preparativos para esa eventualidad.

Este escenario es el más temido por los medios empresariales británicos porque significaría un cambio brutal de todas las reglas comerciales sin ningún período de transición.

“Este es otro golpe para las compañías desesperadas por encontrar claridad. A menos que se llegue a un acuerdo rápidamente, el país corre el riesgo de deslizarse hacia una crisis”, denunció Carolyn Fairbairn, líder de la patronal CBI.

El aplazamiento de última hora desató durísimas críticas de los diputados, muchos de los cuales pidieron lanzar una moción de censura contra May al líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn.

Este puso en duda que la jefa de Gobierno conservadora pueda arrancarles un cambio sustancial a “los 27”. “No tiene ningún sentido que la primera ministra traiga de nuevo este acuerdo que no tiene el apoyo de la cámara”, dijo, obteniendo la aprobación de muchos legisladores.

Bruselas había reiterado ayer, antes del repentino anuncio de May, que no tiene intención de reabrir la negociación (ver nota aparte).

“Tenemos un acuerdo sobre la mesa. Este acuerdo es el mejor y el único posible, no vamos a renegociar”, dijo a la prensa la portavoz de la Comisión Europea Mina Andreeva, asegurando que para Bruselas “el Reino Unido abandonará la UE el 29 de marzo”.

Casi tres años después del referéndum en que 52% de los británicos votó a favor del “brexit”, Londres debe salir del bloque en esa fecha.

Con todo, si obtiene nuevas garantías de Bruselas y ante el temor a un “brexit” sin acuerdo, May tal vez logre convencer a una mayoría de diputados de respaldar su texto, lo que llevaría a una salida tranquila el 29 de marzo con un período de transición inicialmente previsto hasta finales de 2020 pero ampliable hasta 2022.

Pero si los diputados lo rechazan, el Gobierno deberá anunciar en un plazo de 21 días qué piensa hacer y enfrentarse a un torbellino que podría desbancarlo (ver aparte).

Agencias AFP y Reuters

LA PREMIER, EN LA CORNISA

Si el Parlamento británico rechazara el acuerdo sobre el “brexit”, Theresa May podría enfrentarse a un voto de censura dentro de su propio partido para reemplazarla como jefa del Ejecutivo.

Sin embargo, si el rechazo fuera masivo, cabría también la posibilidad de que renuncie.

La oposición laborista también podría lanzar una moción de censura contra el Gobierno, algo que podría prosperar dada la frágil mayoría legislativa del oficialismo.

Esto conduciría a la formación de un nuevo Gobierno en el plazo de dos semanas, o a la organización de nuevas elecciones legislativas, que es lo que desea el Partido Laborista.

En tanto, May podría pedir elecciones generales anticipadas, una perspectiva poco probable pero que ya fue agitada por el Ejecutivo para presionar a los diputados a que apoyen el acuerdo.

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