Cómo consiguió el oficialismo su 4° triunfo electoral
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Tomás Duval, del Instituto Libertad, proclivea la derecha opositora, le reconoció a Ambito Financiero que el gran mérito de la socialista «fue decidirse a imponer como figura, imponer su trayectoria política, algo muy importante en un mundo político como el chileno, dominado por lo masculino».
Esto explica la reticencia de muchos dirigentes de la Unión Demócrata Independiente (UDI), socio mayor de la Alianza por Chile, a comprometerse con el candidato ( representante de la más moderada Renovación Nacional). Esas tensiones reverdecerán ahora con una durísima batalla por el control de la oposición. Según Gutenberg Martínez, «Sebastián tenía la legitimidad de haberse opuesto a Pinochet y puso en juego un proyecto de centroderechademocrático y renovado, que no sé si ahora lo podrá sostener. De hecho hizo una muy buena campaña para la primera vuelta pero luego se estancó».
Claro, para la segunda vuelta debió atender las demandas del electorado más conservador de la UDI, a fin de sumar sus votos.
Otro error imputable a Piñera es el haber ignorado en el último tramo de la campaña a su rival, y el haber puesto la mira en Ricardo Lagos, a quien no dejó de criticar y atacar. Con esto puso de manifiesto un machismo solapado, que intentaba presentar a la candidata socialista como débil o poco capaz, y se terminó echando encima la enorme popularidad del mandatario saliente, que llega a un impactante 75%.
Por último, lo que se le achacó durante toda la campaña, su dificultad para seducir el voto femenino, se reveló como falso. Con los datos oficiales en la mano, surge que Piñera obtuvo casi el mismo resultado entre hombres (46,3%) y entre mujeres (46,67%). El reflejo es obvio: Bachelet sacó 53,69% y 53,32%, respectivamente.
• Cansancio incipiente
Sin embargo, más allá de los méritos de Bachelet y de las limitaciones de Piñera, es evidente que el centroderecha logró una votación muy fuerte y que sigue representando a casi la mitad del país, que acusa un incipiente cansancio ante el largo predominio de la Concertación. ¿Qué hacer ante este panorama?
«Lo que tenemos que hacer ahora no es un cuarto gobierno de la Concertación sino un nuevo gobierno de la Concertación. Eso significa que tenemos que poner el acento en las nuevas necesidades que ha creado el propio proceso de modernización de Chile. Este país necesita poner un acento importante en la cohesión social, lo que en parte se ha hecho con la reducción de la pobreza, pero que debe ser reforzado», dijo a Ambito Financiero la senadora electa democristiana Soledad Alvear, esposa de Martínez y cada vez más influyente.
Otro senador poderoso del oficialismo, el socialista Carlos Ominami, advirtió que el futuro gobierno no deberá dormirse en los laureles y que «tendrá que corregir la escisión que hay entre ciudadanos y partidos».
Para conseguirlo, deberá atender varios asuntos urgentes conforme a las expectativas populares: ampliar la cobertura del sistema previsional privado (sólo 60% de los trabajadores hace aportes), mejorar la deteriorada seguridad pública, mejorar la atención en los hospitales públicos y lidiar con el díscolo Evo Morales, que condiciona la llegada de gas a una salida al mar para Bolivia. Muchos desafíos y sólo 4 años.




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