25 de octubre 2002 - 00:00

Cómo se llegó al sospechoso

Washington (EFE) - Un diálogo insólito entre la policía y el presunto asesino, misteriosos mensajes televisados de las autoridades e investigaciones separadas entre sí por miles de kilómetros permitieron ayer la detención de dos personas que podrían ser las autoras de los asesinatos en serie de la zona de Washington.

La colaboración ciudadana fue también decisiva, ya que una llamada alertó a las autoridades de que un Chevy Caprice como el buscado estaba estacionado en un área de descanso de una autopista, a unos 80 kilómetros de la capital. Allí, hacia las 3.19, fueron detenidos John Allen Muhammad, de 42 años, y su hijastro John Lee Malvo, de 17, como sospechosos de los diez asesinatos cometidos desde el pasado día 2 por el francotirador.

La descripción del automóvil, junto con la de otro vehículo que podrían estar usando los sospechosos, había sido facilitada muy poco antes en la rueda de prensa que el jefe de policía del condado de Montgomery (Maryland), Charles Moose, ofreció justo antes de la medianoche hora local. En esa comparecencia, Moose envió otro mensaje confuso, dentro del diálogo insólito que ha mantenido con el francotirador, quien ha dejado algunas notas al menos en dos de los lugares donde ha cometido sus últimos ataques. El jefe policial respondía a esos mensajes y comunicaciones telefónicas con anuncios en clave por televisión.

«Hablemos directamente. Tenemos una respuesta a tu opción. Estamos esperando que te pongas en contacto», declaró Moose, quien también dijo: «Nos has pedido que digamos 'hemos cazado al francotirador como a un pato con un lazo'. Entendemos que escucharnos decir esto es importante para ti».

La investigación logró un avance clave después de que, en uno de los mensajes que el francotirador supuestamente envió a la policía, y en los cuales exigió que se le pagaran 10 millones de dólares, apareció la frase: «Pregunten en Montgomery».


•Averiguaciones

Según fuentes policiales citadas por los medios de prensa locales, el equipo de agencias policiales estaduales y federales que ha dirigido esta investigación hizo averiguaciones en la ciudad de Montgomery (Alabama), en el sur de EE.UU.

Allí encontró datos sobre un robo cometido el 22 de setiembre en una tienda de licores, donde una mujer fue asesinada y otra herida con balas de calibre 5.56. Después de ese crimen, las autoridades encontraron huellas dactilares que identificaron al joven Malvo, según el diario «Baltimore Sun».

Sin embargo, el jefe de policía de la ciudad de Montgomery, John Wilson, declaró ayer en conferencia de prensa que el arma usada en el asalto a la tienda no es la misma que la utilizada en la zona de Washington, según las pruebas balísticas. En cambio, Wilson no quiso hacer comentarios sobre la existencia de huellas dactilares de Malvo en el establecimiento, y dijo que el retrato robot del sospechoso tiene «similitudes» con las fotos que él ha visto del detenido.

Siguiendo la pista de Malvo, las autoridades descubrieron que cursó estudios en 2001 en la escuela secundaria de Bellingham, en el estado de Washington, en el extremo oeste del país.

La policía registró el miércoles en Alabama un campo privado de instrucción paramilitar llamado Ground Zero -que ofrece prácticas para francotiradores-, mientras agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) registraban una casa en Tacoma (Washington), donde vivió Muhammad entre 1994 y 2001.

En esa casa de Tacoma, los investigadores buscaron balas y casquillos, y cortaron un grueso tronco de árbol que, según algunas fuentes, se usó como blanco en prácticas de tiro, a fin de comparar los proyectiles con los usados en los crímenes de la zona de Washington.

Tras ese registro, las autoridades divulgaron los nombres de Muhammad y Malvo, así como la fotografía del primero de ellos y las marcas, colores y matrículas de dos vehículos en los que podrían viajar, lo que propició su detención.

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