Cómo se llegó al sospechoso
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La investigación logró un avance clave después de que, en uno de los mensajes que el francotirador supuestamente envió a la policía, y en los cuales exigió que se le pagaran 10 millones de dólares, apareció la frase: «Pregunten en Montgomery».
Allí encontró datos sobre un robo cometido el 22 de setiembre en una tienda de licores, donde una mujer fue asesinada y otra herida con balas de calibre 5.56. Después de ese crimen, las autoridades encontraron huellas dactilares que identificaron al joven Malvo, según el diario «Baltimore Sun».
Sin embargo, el jefe de policía de la ciudad de Montgomery, John Wilson, declaró ayer en conferencia de prensa que el arma usada en el asalto a la tienda no es la misma que la utilizada en la zona de Washington, según las pruebas balísticas. En cambio, Wilson no quiso hacer comentarios sobre la existencia de huellas dactilares de Malvo en el establecimiento, y dijo que el retrato robot del sospechoso tiene «similitudes» con las fotos que él ha visto del detenido.
Siguiendo la pista de Malvo, las autoridades descubrieron que cursó estudios en 2001 en la escuela secundaria de Bellingham, en el estado de Washington, en el extremo oeste del país.
La policía registró el miércoles en Alabama un campo privado de instrucción paramilitar llamado Ground Zero -que ofrece prácticas para francotiradores-, mientras agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) registraban una casa en Tacoma (Washington), donde vivió Muhammad entre 1994 y 2001.
En esa casa de Tacoma, los investigadores buscaron balas y casquillos, y cortaron un grueso tronco de árbol que, según algunas fuentes, se usó como blanco en prácticas de tiro, a fin de comparar los proyectiles con los usados en los crímenes de la zona de Washington.
Tras ese registro, las autoridades divulgaron los nombres de Muhammad y Malvo, así como la fotografía del primero de ellos y las marcas, colores y matrículas de dos vehículos en los que podrían viajar, lo que propició su detención.




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