Con la llegada de 2026, el mítico diario de Estados Unidos, The New York Times, lanzó sus predicciones para el nuevo año. En el texto, repasó desde nuevas tendencias de relación y tecnologías emergentes hasta presagios sobre como evolucionarán las relaciones políticas en territorio norteamericano con el segundo mandato de Trump entrando en su segundo año, en medio del surgimiento de nuevas figuras, como el recientemente electo alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani.
Cómo será la vida en 2026: las 10 predicciones de The New York Times para el nuevo año
El reconocido medio estadounidense enlistó 10 hechos que impactarán la vida de todo el mundo en 2026. De "teléfonos tontos" a los exfluencers, que deparará la llegada del nuevo año.
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Las 10 predicciones del New York Times para 2026
Adiós smartphones, hola "teléfonos tontos"
A medida que crece el consenso sobre el efecto embrutecedor de los smartphones, también se expande un mercado de dispositivos deliberadamente limitados. La promesa es clara: menos notificaciones, menos distracciones. Pero detrás del entusiasmo aparece una paradoja conocida del consumo contemporáneo: primero nos vendieron teléfonos inteligentes y ahora nos ofrecen productos para escapar de ellos.
La pregunta de fondo no es tecnológica sino social. Estos llamados “teléfonos tontos” pueden terminar funcionando como un nuevo marcador de clase. No todos tienen la misma libertad para desconectarse. Un conductor de Uber o Lyft difícilmente pueda borrar aplicaciones sin afectar su ingreso, algo que sí puede permitirse un estudiante universitario con aspiraciones luditas. De cara a 2026, el debate se vuelve incómodo: ¿quién puede darse el lujo de ser menos localizable?
El marketing inunda todo
El marketing cinematográfico dejó atrás los afiches y las giras tradicionales. Tras experiencias inmersivas como las alfombras rojas temáticas de Barbie o Wicked, la promoción entró en una nueva fase. Los personajes ya no solo protagonizan películas: se transforman en influencers con vida propia, mercancía, publicaciones virales y tiendas efímeras.
Del furor del contenido de IA a la necesidad de escapar a la estética algorítmica
Que una creación se parezca demasiado a su creador nunca fue garantía de éxito. Lo aprendieron Adán y Eva y también Frankenstein. Por eso, no sorprende que la inteligencia artificial produzca imágenes y textos que imitan lo humano, pero con algo inquietantemente fuera de lugar.
La IA, entrenada con arte humano, desarrolla un estilo propio: prolijo, pulido, excesivamente retocado. A eso se lo empezó a llamar slop, o bazofia digital. En 2026, con el cansancio acumulado frente a esa avalancha de contenido, se espera un giro hacia expresiones más imperfectas y auténticas. El wabi-sabi japonés - la belleza de lo incompleto y lo no pulido - vuelve a ganar terreno frente a la estética algorítmica.
Donald Trump dará que hablar
El segundo mandato de Donald Trump reinstaló un clima de intriga permanente en Washington. Lejos del bajo perfil que caracterizó a la era Biden, la Casa Blanca volvió a ofrecer una sucesión de rumores, romances cruzados y conflictos personales con impacto político.
Algunos episodios escalaron a la categoría de noticia. La relación del director del FBI, Kash Patel, con la cantante country Alexis Wilkins abrió cuestionamientos por el uso de fondos públicos, mientras que Robert F. Kennedy Jr., secretario de Salud, sigue marcado por su vínculo virtual con la periodista Olivia Nuzzi en 2024. El cierre del año, con compromisos de figuras como Donald Trump Jr., Marjorie Taylor Greene y Laura Loomer, refuerza una tendencia: con un presidente afín al drama y a rodearse de gente “guapa”, el culebrón promete nuevos capítulos.
El desapego emocional ya no será atractivo
“Muéstrame cómo me abrazarías si no supiéramos que hay un mañana”, cantaba Miley Cyrus en End of the World, uno de los éxitos de 2025. La frase parece haber capturado el espíritu de época.
Con un contexto global atravesado por malas noticias, el desapego emocional empieza a perder atractivo luego de años de hegemonía. En 2026, actuar con indiferencia quedará pasado de moda. Ganarán espacio las declaraciones intensas, las citas con intención y una creciente desconfianza hacia los vínculos mediados por IA. Frente a la fragilidad del futuro, la consigna será clara: animarse a lo que antes daba miedo.
El regreso de las pipas
El resurgimiento del cigarro en 2025 abrió la puerta a una nueva nostalgia. En contraste con la estética torpe y sin encanto de los vapeadores, en 2026 podría llegar el turno de las pipas de tabaco.
Más que una tendencia masiva, se trata de un gesto cultural: un guiño al glamour dickensiano en un mundo saturado de siglas, algoritmos y pantallas. Una pipa asomando en un bar funciona como declaración estética tanto como anacronismo deliberado.
Apostar por “The Real Housewives”
Los mercados de predicción dejaron de ser una rareza. El día de las elecciones porteñas de Nueva York, la plataforma Kalshi exhibió en Times Square probabilidades en tiempo real y canalizó más de u$s120 millones en apuestas.
Con valuaciones multimillonarias, estos mercados buscan ahora “ludificar” el entretenimiento. El próximo paso sería crear algo similar a un mercado bursátil para anticipar giros narrativos en franquicias como The Real Housewives. El reality, convertido en activo financiero.
La irrupción de Zohran Mamdani y Rama Duwaji
Estados Unidos tiene una larga tradición de convertir primeras damas en referentes de moda. Nueva York ya encontró a la suya en Rama Duwaji, esposa del alcalde electo Zohran Mamdani.
Artista y figura cultural por derecho propio, Duwaji ya llegó a la tapa de The Cut. Todo indica que en 2026, con su marido al frente de la ciudad, su estilo y magnetismo la llevarán a la portada de Vogue u otra de las grandes revistas de Condé Nast.
El auge del cine de fanáticos
Marvel y Star Wars ya no están solos. El próximo universo cinematográfico podría nacer directamente de las comunidades de fans. La romantasía, fenómenos como Dramione o el Grammy ganado por The Unofficial Bridgerton Musical - gestado en TikTok - marcan el camino.
El paso siguiente parece inevitable: proyectos financiados por el público que construyan narrativas originales y las lleven al mainstream. Anime, K-pop o algo completamente distinto. La consigna es clara: prepararse.
El auge del exfluencer
La década comenzó con una explosión de influencers que monetizaban cada aspecto de su vida. El tramo final de los 2020 perfila una figura opuesta: el exfluencer.
El desgaste del modelo ya empujó a varios nombres fuertes a cambiar de rumbo. El creador de Outdoor Boys se despidió de sus 18 millones de seguidores; muchos tiktokers regresaron al mundo empresarial; y figuras como Nara Smith transitan el pasaje de estrella de redes a empresaria multimedia. La fama digital, al parecer, también tiene fecha de vencimiento.






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