1 de marzo 2006 - 00:00

Cómo vive el preso millonario mandado por Putin a Siberia

Mijail Khodorkovsky, 42 años, fue detenido en 2003 acusado de varios delitos, desde estafa hasta evasión de impuestos. Por esa época, el presidente de la petrolera Yukos (la más grande de Rusia entonces) había comenzado a intervenir en política. En 2005 (foto), fue condenado a 8 años de prisión.
Mijail Khodorkovsky, 42 años, fue detenido en 2003 acusado de varios delitos, desde estafa hasta evasión de impuestos. Por esa época, el presidente de la petrolera Yukos (la más grande de Rusia entonces) había comenzado a intervenir en política. En 2005 (foto), fue condenado a 8 años de prisión.
Moscú - La dirección de la colonia prisión IaG-14/10, situada cerca de Krasnokamensk, una ciudad perdida en la provincia siberiana de Chita, no se explica que el que fuera el hombre más rico de Rusia no pueda convertirse en un obediente costurero.

El preso más famoso del país, Mijail Khodorkovsky, tenía esperanzas de pasar sus restantes seis años de presidio haciendo algo de utilidad. Primero intentó encontrar tiempo para escribir su tesis universitaria, luego pidió dar clases en la escuela para internos, y ahora intenta que le permitan desarrollar algún tipo de trabajo científico.

Para la dirección de la prisión, el modélico empresario que hizo dinero a millones en los tenebrosos años noventa de Moscú sólo debe tener un objetivo en su rutinaria vida entre rejas: convertirse en un modélico costurero de telar de tercer grado, lo que le permitiría aumentar la asignación monetaria que recibe.


Khodorkovsky fue destinado al taller de costura poco después de que ingresó en la prisión, en el pasado mes de octubre. Allí ha recibido algún tipo de instrucción en el arte de enhebrar la aguja. Y según han explicado sus abogados, está previsto que en el futuro sea sometido a un examen en el que demuestre sus conocimientos y pueda subir de categoría.

«Por lógica, al Estado le convendría que Khodorkovsky no se dedicase a la política, sino a una actividad científica por la que incluso podría recibir dinero»,
explica Natalia Terejova, su abogada en Chita, una provincia a 6.000 kilómetros de Moscú que hace frontera con Mongolia y la Manchuria china.

• Apelaciones

Esta letrada sigue la historia de su defendido a golpe de apelaciones. En la actualidad, pelea en el juzgado de Krasnokamensk la interpuesta contra la decisión de encerrarlo, a fines de enero pasado, en una celda de aislamiento durante cinco días. Según los funcionarios de prisiones a su cargo, el interno no cumplió las reglas del centro en dos ocasiones.

La primera vez salió del taller de costura para buscar herramientas y arreglar un telar, por lo que fue reprendido.
Al parecer, ningún interno puede moverse dentro del recintosin la vigilancia de los guardias.

En otra ocasión se descubrió que estaba en posesión de dos órdenes del Ministerio de Justicia de Rusia sobre los derechos de los presos y las obligaciones de los funcionarios de prisiones. Según la dirección de la prisión, a cargo de Alexander Evstratov, son papeles «no legales».

El castigo sigue dando que hablar en la opinión pública rusa, que no se explica cómo puede ser ilegal estar en posesión de unos documentos que hablan de tus derechos. Los abogados de Khodorkovsky temen que las sanciones continúen.

La tercera, dicen, podría llegar si insiste en cambiar de ocupación. Si se acumula este tipo de faltas, considerado grave por la dirección, al ex magnate le podrían restringir el número de visitas y encuentros con su mujer.


Da la impresión de que en la colonia IaG 14/10 cambiaron algunas cosas cuando en otoño les comunicaron la llegada de su ilustre huésped. Según la prensa rusa, en el penal hay una seria falta de puestos de trabajo y la mayoría de los reclusos no trabaja.

Sin embargo, a Khodorkovsky le ha tocado estar todo el tiempo ocupado. Cuenta el diario electrónico «gazeta.ru» que, tras estar ocupado de nueve de la mañana a seis de la tarde, ni le quedaba tiempo para trabajar en su queja ante las instancias judiciales del Tribunal Europeo de Derechos Humanos.

Pero es que, además, el taller de costura parecía tener las horas contadas y había rumores de que iba a cerrar a fines del año pasado. Su principal actividad era la confección de uniformes de la policía, pero en los últimos tiempos apenas ha recibido encargos, por lo que en vez de dedicarse a la enseñanza o a la ciencia,
Khodorkovsky se aburre. Dicen sus abogados que, ante esta perspectiva, se dedica a coser y descoser dos trozos de tela. En el taller sólo trabaja una persona más, el jefe de equipo.

Dejá tu comentario

Te puede interesar