Con el fracaso diplomático, los preparativos bélicos se aceleraron en la frontera de Irak
El peor de los presagios está a punto de cumplirse. La guerra en Irak parece inevitable salvo un giro imprevisto que ya nadie cree posible. Las tropas norteamericanas y británicas, que hace varias semanas están instaladas en la zona de conflicto, vivieron ayer el día de mayor actividad. La salida del país de diplomáticos, periodistas y extranjeros en general es el último eslabón de una cadena de hechos antes de la orden de fuego. Cómo se vive ese momento. La tensión antes del ataque. Y cómo esperan en Bagdad la lluvia de fuego en el que muchos creen puede ser «el último día de nuestras vidas».
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En los últimos días, los aprestos bélicos se fueron acelerando, pero ayer, tras el fracaso de la diplomacia, se vivió en los asentamientos militares una actividad que presagia la guerra.
Por lo menos cinco navíos estadounidenses de un grupo de doce, provistos de lanzadores de misiles de crucero, están estacionados en el Mar Rojo para eventualmente atacar Irak sin preocuparse por los derechos de sobrevuelo pendientes con varios países mediterráneos.
• Autorización
Según el oficial, el desplazamiento de destructores, cruceros y submarinos hacia el Mar Rojo permitiría, en caso de guerra, lanzar misiles hacia Irak «con la cooperación de Arabia Saudi-ta», que habría dado una discreta autorización para el sobrevuelo de misiles por su territorio.
Tal autorización es necesaria porque los misiles Tomahawk vuelan a baja altura, señaló el responsable, que solicitó conservar el anonimato.
En tanto, aumentan las actividades de despliegue de las fuerzas anglo-norteamericanas en la base aérea británica de la Royal Air Force (RAF) de Akrotiri (Mediterráneo oriental) y en la región del Golfo.
Así informó un portavoz de las bases británicas en Chipre, según el cual la mayor parte de las actividades son de apoyo logístico, «sobre todo para la provisión de combustible a los aviones de la coalición, a través de un puente aéreo».
El periodista, que acompa-ñaba a los militares norteamericanos en Kuwait, señaló que no había visto tantos aviones sobrevolar el país desde que llegó al sector hace una semana.
En tierra, los marines empezaron a consolidar los refugios antimisiles y a reunir todo su material en previsión de que se dé la orden de invasión de Irak.
«No hay que dejar nada al azar», dijo el general de brigada Edward Usher durante una gira por las posiciones militares estadounidenses. Enormes camiones llevaron a las unidades que se encuentran en primera línea las estructuras metálicas destinadas a consolidar esos refugios, que deben resistir a los misiles Scud iraquíes.




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