Nueva York (AFP) - Cuando le restan sólo un par de días para abandonar su puesto como jefe de los inspectores de desarme de la ONU, Hans Blix calificó de «bastardos» a los miembros de la administración estadounidense que intentaron desacreditarlo durante la crisis iraquí, en una entrevista publicada ayer por el diario británico «The Guardian».
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Un día antes, en la cadena de televisión estadounidense ABC, el ex ministro de Relaciones Exteriores sueco, que abandonará oficialmente sus funciones a fines de este mes, consideró que la mayoría de las informaciones con las que contaban los dirigentes norteamericanos y británicos «no eran sólidas».
«Tal vez ellos (los estadounidenses) creían que sí lo eran. Pero todo esto no nos ha llevado a nada bueno», añadió.
El secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, afirmó ayer no estar «al tanto» de una campaña de calumnias contra Blix por parte de altos funcionarios estadounidenses.
«No estoy al tanto de una campaña de calumnias. Tengo la más alta estima por Blix», declaró el jefe de la diplomacia estadounidense a la prensa, luego de mantener una entrevista con el secretario general de Naciones Unidas, Kofi Annan, en Washington.
Annan, por su parte, también defendió al jefe de inspectores de la ONU, afirmando que es «una persona muy profesional y muy honesta», que ha «hecho un muy buen trabajo» y goza «de un respeto universal por su profesionalismo y sus esfuerzos».
«Es un hombre que recupera su libertad. Estaba harto de las insinuaciones de las que fue objeto, y también él puede tener ganas de decir cosas», opinó también ayer un diplomático de la ONU que solicitó conservar el anonimato.
•Detractores
En la entrevista con «The Guardian», Blix asegura que se dio cuenta de que tenía «sus detractores en Washington». «Hay bastardos que esparcían cosas y que, naturalmente, han soltado cosas innobles sobre mí en la prensa», añadió.
Además, el jefe de la Comisión de Control, Verificación e Inspección de la ONU reveló que la administración del presidente George W. Bush lo «presionaba» para que endureciese el tono contra Irak en sus informes.
El pasado sábado Blix afirmó que «sólo en tres casos la información de los servicios secretos británicos y estadounidenses permitió encontrar algo, y en ningún caso se trataba de armas de destrucción masiva».
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