«El mundo verá en ella la fuerza, gracia y decencia de EE.UU.», dijo George W. Bush al presentar ayer a su nueva canciller. Condoleezza Rice se emocionó y resaltó las virtudes de su predecesor.
Washington (EFE, ANSA, DPA) - George W. Bush confirmó la plena confianza en Condoleezza Rice, una de las exponentes del ala dura de su administración, al designarla ayer como secretaria de Estado de EE.UU. Su nombramiento presagia una política exterior más afín a las posturas del propio Bush que la que sostuvo Colin Powell, quien quedó en segundo plano en las mayores decisiones del gobierno republicano.
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«Condi Rice es la persona adecuada para nuestros retos», afirmó Bush al realizar el anuncio en la Casa Blanca. Bush destacó que en los últimos años confió en el consejo y el «juicio firme y sólido» de Rice, quien durante el primer mandato del presidente ejerció un protagonismo inusual en la fijación de la política exterior de EE.UU., por encima incluso del secretario de Estado saliente. «El secretario de Estado es el rostro de EE.UU. en el mundo, y en Rice el mundo verá la fuerza, gracia y decencia de nuestro país», añadió Bush. Si es confirmada por el Senado, como se descuenta, Rice será la segunda mujer en ocupar el cargo, después de Madeleine Albright, quien fue secretaria de Estado durante el segundo mandato de Bill Clinton, entre 1997 y 2001. Además, será la segunda funcionaria en ese cargo de raza negra, después de Powell.
Bush nombró al actual « número dos» de Rice, Stephen Hadley, como nuevo asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca. Hadley ya había sido funcionario durante las administraciones de George Bush padre, Ronald Reagan y Gerald Ford.
•Desafíos
«Somos un país en guerra», recordó Bush. Explicó que la lucha contra el terrorismo, la lucha contra la proliferación de armas de destrucción masiva y la pacificación y democratización de Oriente Medio son los principales retos futuros.
Rice, vestida de amarillo y con los ojos brillantes por la emoción, dijo que emprenderá «una agenda ambiciosa» y elogió a Powell, quien «ha sido uno de los mejores servidores públicos que ha tenido este país». Bush destacó los orígenes humildes de Rice, nacida en la Alabama segregacionista de los años '50 y testigo de la violencia racista contra el movimiento de los derechos civiles, y el tesón que siempre la empujó para conseguir sus metas.
Aunque la confirmación por parte del Senado será un trámite, por la mayoría con la que cuenta el Partido Republicano, los demócratas podrían aprovechar las audiencias de confirmación para recalcar el papel de Rice en la elaboración de la estrategia de Irak.
Junto con Powell, se van su número dos, Richard Armitage (lo reemplazaría John Bolton), y su número tres, Marc Grossman.
«Perdonar a Rusia, mostrarse indiferente con Alemania y castigar a Francia», habría sido su consejo ante el terceto que se opuso a la invasión a Irak. Es por ello que su nombramiento no despertó muestras de alegría en Europa.
El alto representante de Política Exterior y de Seguridad de la Unión Europea (UE), Javier Solana (socialista español), reconoció el «estilo abierto y flexible» de su «amigo» Powell.
El canciller francés, Michael Barnier, se limitó a decir que al «moderado» Powell lo reemplazará «una mujer de carácter». El vocero de Tony Blair, resaltó en cambio la «inmensa estima» por Rice del primer ministro británico.
Según versiones, en los próximos días se irán Tom Ridge (Seguridad Interior) y Robert Zoellick (Comercio Exterior).
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