Yakarta (DPA, EFE, ANSA) - Los gobiernos de Estados Unidos e Indonesia confirmaron ayer que la organización terrorista Al-Qaeda estuvo detrás del brutal atentado en la isla de Bali, que provocó al menos 187 muertes según los últimos datos suministrados. Los heridos graves son cien y otros trescientos tienen heridas leves, y comenzaron a regresar a sus respectivos países, mientras que todavía no se pudo determinar la cantidad exacta de desaparecidos.
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Sobre la autoría del ataque terrorista, el presidente estadouni-dense George W. Bush no dudó en afirmar que «tenemos que asumir que es Al-Qaeda. Estamos empezando a recibir algunos informes, pero claramente es un ataque deliberado contra ciudadanos de países que defienden la libertad». Acto seguido, desde los jardines de la Casa Blanca, el mandatario volvió a relacionar a la organización dirigida por Osama bin Laden con el régimen iraquí de Saddam Hussein, al que Bush pretende derrocar. «Ambos son igualmente peligrosos», enfatizó. El jefe de la Casa Blanca aumentó la presión sobre el gobierno de Indonesia, considerado por Washington como un país débil a la hora de luchar contra el terrorismo. Bush reclamó a Yakarta una acción «firme y decidida». El gobierno de Megawati Sukarnoputri, hija del legendario fundador de la república, Sukarno, afronta una grave crisis política, económica y social, y trata de remontar un default.
En sus tres años de gestión, tras la traumática gestión de Abdurrahaman Wahid, Megawati se rodeó de técnicos y había logrado cierta tranquilidad política, aunque permanece la ebullición latente en una nación con 220 millones de habitantes, gran parte de ellos musulmanes, y con un nivel de corrupción en todos sus estamentos que según los observadores, alcanza los peores parámetros del mundo. En tanto, el ministro indonesio de Defensa, Matori Djalil Abdul, también culpó a Al-Qaeda por lo ocurrido en la isla de su país. «Estoy seguro de que hay relaciones entre Al-Qaeda y lo ocurrido en Bali, este incidente me ha convencido de la existencia de Al-Qaeda en Indonesia», dijo el ministro. Nadie reivindicó aún la autoría del coche bomba en la discoteca Sari de Kuta, en Bali, ni de las otras dos explosiones, ocurridas también el sábado y esta vez sin causar víctimas, cerca de los consulados estadounidense en Denpasar, la capital balinesa, y filipino, en las islas Célebes. Sin embargo, la miras están puestas en el grupo islámico Jemaah Islamiya, al que las policías de Estados Unidos, Singapur, Malasia y Filipinas vinculan con la organización de Osama bin Laden. El supuesto jefe de ese grupo, el ulema indonesio Abu Bakar Baasyir, rechazó el domingo su implicación en este atentado.
Equipos estadounidenses, británicos y australianos antiterroristas viajaron ya a Bali. El portavoz de la policía indonesia, inspector general Saleh Saaf, informó que interrogaron a 27 personas, la mayoría testigos, donde aún trabajaban los equipos de rescate en la búsqueda de cadáveres entre los escombros.
Al menos 17 naciones tienen a ciudadanos en la lista preliminar de víctimas mortales y heridos del atentado, entre ellos Australia destaca con 13 muertos confirmados, 110 heridos y 220 desaparecidos. El ministro británico de Asuntos Exteriores, Jack Straw, dijo que el número de víctimas mortales de su país podría subir hasta los 33, pero confirmados sólo son 18 heridos. Brasil, Alemania, Bélgica, Corea del Sur, Ecuador, EE.UU., Finlandia, Francia, Holanda, Italia, Japón, Singapur, Suecia, Suiza, Hong Kong y Taiwán son los otros países con ciudadanos fallecidos por el atentado.
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